lunes, 26 de marzo de 2018

Disfunción del tren superior



Este tema trata de los segmentos superiores y de su correcta biomecánica del complejo Cérvico-Dorsal-Humeral

Es muy importante conocer la funcionalidad y biomecánica del omóplato (o escápula) , hueso, que  puede ser responsable de muchos problemas o dolores del tren superior.

La escápula (ver imagen)

Es un hueso con forma de triangulo, con una posición posterior dorso-lateral, de forma lateral se articula con la cabeza del húmero, en la cavidad glenoidea escapular, formando la articulación gleno-humeral, la cual une  el brazo con el tren superior. De forma anterior, se une a la clavícula por su apófisis acromial y de forma  posterior distal, conforma la articulación escápulo-torácica.

Musculatura a su cargo

De esta forma podemos observar que la escápula conforma una gran variedad de segmentos con los que articula y mantiene estables, además de ser punto de anclaje o partida de grandes grupos musculares como el pectoral mayor, pectoral menor, músculo serrato anterior, manguitos rotadores (supraespinoso, infraespinoso, subescapular, redondo menor) redondo mayor, deltoides (haz anterior, posterior y media), bíceps (cabeza corta y larga), tríceps, dorsal ancho, músculo angular, romboides, trapecio (inferior, medio y superior).

Viendo la gran cantidad de musculatura que se asocia o interactúa con la escápula, podemos entender que de su correcta funcionalidad y biomecánica depende gran cantidad de movimientos donde estos músculos intervienen.

Cuando se realiza flexo-abducción del hombro a 180°, en este movimiento interviene de forma inmediata el desplazamiento de la escápula debido a que esta singular pieza ósea forma parte importante en la estabilización del miembro superior; de los 180° mencionados anteriormente 120° han sucedido en la articulación glenohumeral mientras que 60° lo han hecho en la articulación escapulo-torácica, lo que se conoce como Ritmo Escapulo-Humeral.

Los movimientos que realiza el hombro no son puros de cada articulación sino que están integrados y establecen una relación de coordinación entre ellas: el ritmo escapulo - humeral (proceso sincrónico de rotación de la escápula para la correcta ejecución del movimiento del húmero en separación y flexión de hombro).


Analizando la biomecánica de la escápula podemos ver:


 
 - Elevación; donde la musculatura que interviene en este movimiento es el músculo elevador de la escápula, trapecio superior, romboides
- Depresión; donde interviene el trapecio inferior y medio, dorsal ancho
- Retracción; trapecio, romboides, elevador de la escápula, dorsal ancho
- Protracción; serrato anterior, subescapular, infraespinoso, redondo mayor y menor, supraespinoso, pectoral menor. Ver vídeo
- Bascula externa; serrato anterior, manguitos rotadores (supraespinoso, infraespinoso, subescapular y redondo menor), redondo mayor y  pectoral menor.
- Báscula interna;  trapecio inferior y medio, elevador de la escápula, romboide, dorsal y romboides
Como observamos, la escápula realiza función sinérgica con gran cantidad de grupos musculares, la cual permite una correcta biomecánica de la articulación que une el brazo con el tronco, la articulación gleno-humeral, de forma que nos encontramos con la articulación más móvil del cuerpo humano, junto con la articulación coxofemoral. 

¿Cuántas funciones del día a día realizamos donde la escápula interviene? Desde alcanzar un bote en una estantería, hasta lanzar una pelota o colgar un abrigo en el armario.
Parece lógico que entendamos que debemos cuidar este grupo de articulaciones que conforman la articulación del hombro, así como sus estructuras y segmentos que la componen. Sin embargo es muy común encontrar disfunciones y errores biomecánicos en una enorme cantidad de población, tanto  personas sedentarias como en deportistas de élite, ya que en muchas ocasiones, y en muchos deportes donde el hombro no se considera importante o no interviene mucho, no se tiene en cuenta su  acondicionamiento, entrenamiento o simplemente ni se trabaja. Puede darse el caso, que tengamos dolor de hombro o sobrecarga en músculos de la espalda, y todo pueda deberse a una mala cinemática escapular.

A través de test de observación o grabación y análisis mediante vídeo, y test de movilidad escapular, un profesional del deporte o fisioterapeuta puede detectar un problema en la cinemática escapular a simple vista. Los problemas más frecuentes que nos podemos encontrar en una disfunción escapular pueden ser:

- Disquinesia escapular: ver enlace 
donde la escápula no tiene un correcto movimiento en su arco de recorrido. Es la pérdida de la sincronía normal en el complejo articular escapulo-torácico, dando lugar a una alteración de la posición y de los movimientos normales de la escápula durante los movimientos gleno-humerales. 

- Escápula alada: donde la escápula o borde (interno o inferior) se separa del borde costal





Ambos problemas pueden desencadenar patologías como el impingement (pinzamiento) del hombro, que no es más que el cierre o compresión del espacio subacromial, por donde pasa el músculo supraespinoso,  bursa subacromial y labrum (provocando un deterioro de estas estructuras o incluso posibles desgarros/roturas del supraespinoso, bursitis o tendinopatías) por ello es primordial trabajar la correcta cinemática de la escápula, para poder liberar el espacio subacromial, evitando esta compresión.



¿Por que surgen estos problemas en la cinemática de la escápula?

Pueden deberse a disfunciones musculares, donde algunos grupos musculares están inhibidos o no trabajan sinérgicamente por falta de activación, causando que otros grandes músculos realicen su función, sobresolicitando estos, y provocando a su vez sobrecargas.

Por ejemplo, si tenemos escápula alada, del borde inferior de la escápula, puede deberse a que el trapecio inferior o medio y el romboide, este inhibido o tenga poco tono, y que a su vez el pectoral menor tenga exceso de stiffness (rigidez). Si nuestra escápula alada, es más prominente la parte interna de la escápula, puede deberse a una disfunción del serrato anterior, junto con un exceso de rigidez del elevador de la escápula.

De igual modo, podemos analizar la disquinesia ya que si la escápula no realiza el movimiento correctamente, podemos entender que hay algún musculo o músculos que no trabajan sinérgicamente, y puede que tengamos músculos inhibidos o desactivados, y otros sobresolicitados y con excesiva tensión.

Es muy importante incluir en nuestro entrenamiento, un bloque donde cuidemos y entrenemos la musculatura que interviene en la cinemática escapular, de esta forma podemos prevenir posibles patologías o dolores tanto de espalda como de hombro, asegurando la integridad y salud del complejo cérvico-dorsal-humeral, además de asegurar un óptimo rendimiento en cada entrenamiento.

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Fuentes:

Imágenes:

Vídeo: