sábado, 6 de noviembre de 2010

La Artrosis en el corredor


Degenerative osteoarthritis in the runner

Una articulación es una estructura muy especial que permite a un hueso desplazarse sobre otro, con suavidad y sin dolor. Para que esto ocurra, la naturaleza nos provee de un tejido muy especial que se llama el cartílago hialino. Todos lo hemos visto alguna vez: es esa capa brillante y lisa que rodea los extremos de los huesos de pollo o de cordero y que llamamos ternilla. Este tejido tiene la capacidad de aguantar grandes presiones sin aplastarse ni romperse.

Es capaz de deslizarse sobre el cartílago hialino de la otra cara de la articulación con suavidad, sin arañarse ni agrietarse, así como sin desgastar ni lesionar el hueso al cual recubre.

El cartílago hialino es un tejido vivo. Dentro de él se encuentran unas células que se llaman condrocitos, los cuales continuamente están fabricando proteínas muy especiales, para mantener el cartílago sano y preservar sus propiedades biomecánicas: capacidad para soportar presión, elasticidad y suavidad.

A veces el cartílago hialino comienza a perder estas propiedades biomecánicas que le hacen tan útil. No se sabe dónde está el problema originario, si en los condrocitos o en el hueso sobre el que el cartílago hialino descansa, pero lo cierto es que el cartílago comienza a deteriorarse. Ya no aguanta la presión tan bien. Se va adelgazando, agrietando y rompiendo. Incluso a veces deja al descubierto el hueso sobre el que se encontraba. Esto hace que la articulación ya no haga su juego como antes. Es como si hubiera entrado arena en un rodamiento. Lo que antes era suavidad y movimiento ahora es roce y rigidez.

La artrosis es una enfermedad degenerativa articular que afecta al cartílago hialino que recubre la superficie ósea de las llamadas articulaciones sinoviales (rodilla, cadera, articulaciones de las manos, etc.)

Causas: Pueden ser: Mecánicas, genéticas, metabólicas y nutricionales

Motivos genéticos, inmunológicos, incluso mecánicos contribuyen a que, con el paso del tiempo, el cartílago se vaya destruyendo paulatinamente. El organismo responde entonces a la agresión mediante la producción de nuevas células, encargadas de reponer el daño causado.

Esa producción, sin embargo, se hace de manera inadecuada, sin ningún control y con fibras de mala calidad. El mal que el organismo pretende reparar se convierte cada vez en un problema mucho mayor. "Los restos de tejido destruidos se quedan libres en la articulación y eso hace que la membrana se inflame y se produzcan nuevas moléculas que dañan aún más el cartílago. Se produce todo un desastre en cadena"

Lejos de ser un proceso estático, la artrosis se produce por un desequilibrio entre los mecanismos de regeneración y degeneración de dicho cartílago. Como consecuencia de un grupo heterogéneo de factores, se produce una alteración del metabolismo del condrocito que conlleva un adelgazamiento del cartílago, asociado a cambios óseos regenerativos, que, en conjunto, determinarán las manifestaciones clínicas de la enfermedad.

En la rodilla, los músculos no sólo funcionan para producir el movimiento, sino también para absorber la carga de la extremidad y proporcionar estabilidad dinámica a la articulación. La debilidad muscular ha sido identificada como un factor de riesgo potencial para el desarrollo de la enfermedad debido a que contribuye al aumento de la carga articular. Además, la presencia de la artrosis socava la integridad de la estructura y función de los músculos, lo que podría afectar aún más el proceso de la enfermedad.

La debilidad muscular, junto a la reducción de la propiocepción articular, son factores de riesgo para el desarrollo de la artrosis.

En particular la debilidad del músculo cuadriceps, como consecuencia de la inactividad o de otros procesos, ha sido ampliamente estudiada y es considerada como un importante factor de riesgo para la artrosis de rodilla.

Hasta hace poco la atrofia de este músculo se atribuía a la disminución de la carga para evitar el dolor articular de la rodilla. Algunas evidencias sugieren que la debilidad del cuadriceps precede a la aparición de la artrosis de rodilla pudiendo aumentar el riesgo de desarrollo de la enfermedad, particularmente en las mujeres.

Los programas de fortalecimiento muscular periarticular y de ejercicio aeróbico mejoran la integridad de las articulaciones, reducen los síntomas, aumentan la función y, posiblemente, proporcionan protección contra la progresión de la enfermedad.

Otras causas

Se caracteriza por molestos síntomas en las articulaciones y que, hasta el momento, se creía patrimonio de la tercera edad, pero hoy se sabe que dicha patología puede presentarse alrededor de los 40 años y puede estar fuertemente vinculada a la vida que llevan los deportistas.

No sólo la edad y el deterioro biológico pueden dar origen a esta afección, sino que algunas prácticas incorrectas durante la ejercitación pueden causar artrosis en los deportistas.

Entre las nuevas causas que hoy se conocen, se sabe que las malas posturas, prácticas incorrectas del deporte, el sobre uso o la sobrecarga excesiva a la que se someten ciertas articulaciones puede generar artrosis, una enfermedad crónica que requiere tratamiento para poder convivir con ella de la mejor forma posible.

En cuanto al peso excesivo hay que aclarar que acelerará el proceso del desgaste si existe una mala congruencia de las superficies articulares, de ahí que muchas personas que no posean un exceso de peso puedan desarrollar artrosis. Si una articulación se encuentra bien orientada, y por consiguiente, tiene una buena congruencia articular, el peso excesivo no le repercutirá más que el mismo proceso de envejecimiento de la propia persona.

Síntomas

El dolor que caracteriza a la enfermedad, así como la limitación de los movimientos y las deformidades que pueden resultar incapacitantes, son las que obligan a buscar un tratamiento paliativo que calme el dolor y mejore la calidad de vida de los afectados.

Si tomamos como ejemplo la rodilla, estas duelen con sólo comenzar a caminar y cuanto más se anda, más molestan. Duelen desde los primeros pasos, en la parte anterior o interna de la rodilla y especialmente al subir y bajar escaleras. "En las lesiones importantes, si la artrosis está muy avanzada, las molestias se notan incluso en reposo". A veces, el corredor lesionado puede notar chasquidos al caminar, incluso sufrir cojera si se trata de una artrosis severa.

Con el tiempo, el cartílago se desgasta tanto que los extremos de los huesos se tocan y reaccionan con un crecimiento incontrolado hacia los lados. El aumento de líquido sinovial provoca derrames, que se manifiestan con la hinchazón de la rodilla. El proceso de deterioro se ve después favorecido por la presencia de microcristales de calcio procedentes del mismo cartílago o del hueso.

Así como existen malos hábitos al momento de ejercitarnos que pueden iniciar esta enfermedad, existen ciertos deportes en los que más se visualiza esta patología, como son el fútbol, rugby, tenis, boley, salto u otros, porque en ellos se sobrecargan articulaciones particulares, siendo más frecuente la artrosis de rodilla o cadera debido al mayor peso que deben soportar.

Asimismo, aquellas personas inactivas físicamente que de un momento a otro deciden ejercitarse y comienzan de manera excesiva, pueden causar lesiones en sus articulaciones.

Tratamiento

En la actualidad se utilizan diversos métodos para su tratamiento, entre ellos, fármacos antiinflamatorios, protectores del cartílago (glucosamina, condroitin sulfato, diacerina), fisio y kinesioterapia, métodos quirúrgicos e incluso, algunos más innovadores como la ozonoterapia que tiene efecto analgésico.

Hacer ejercicio con las articulaciones enfermas es fundamental. El ejercicio debe intentar mantener el movimiento articular y fortalecer los músculos para evitar que la articulación quede flácida y reducir las rigideces.

El ejercicio debe ser suave y no provocar dolor, ya que si se realiza sin cargar el peso o forzar la articulación es muy útil, pero si se hace excesivo tiempo, cargando o forzando la articulación es perjudicial y en lugar de mejorar la artrosis produce más dolor y acelera la evolución. La natación y ejercicios en el suelo, son recomendables, al no ser impactantes.

Prevención

Lo más importante para un corredor es prevenir y tomar conciencia que lo ideal es poder continuar con los entrenamientos sin dolores y libres de lesiones.

Por tanto hay que comenzar a ejercitar de manera controlada y avanzando progresivamente, no sobrecargando las articulaciones con peso excesivo, alta intensidad o sobre uso, y por sobre todas las cosas, conocer el cuerpo y aprender a respetarlo para que, junto a él, podamos obtener mejores resultados.

El deporte más saludable es el que combina varias especialidades. La combinación de deportes es la mejor elección para lograr un estado de salud óptimo sin sobrecargar nuestro cuerpo con patologías como la artrosis, tendinosis, etc.

- La artrosis es la patología por excelencia del sobreentrenamiento. La mejor forma de evitarlo es hacer todo el deporte que queramos (o mejor dicho, que podamos) pero de la forma más variada posible.
- Por ejemplo, la carrera de larga distancia suele dar problemas de artrosis en la rodilla cuando se practica de forma exagerada. Una opción preventiva es alternar esta práctica con el ciclismo.
- En el ejemplo anterior estaremos combinando dos ejercicios que trabajan especialmente el tren inferior sólo que en posturas diferentes y con la diferencia cualitativa de que en la carrera hay microtraumatismos en cada zancada y en el ciclismo se realiza un movimiento continuo y circular.

- Otra combinación para el tren superior serían las series con mancuernas y la natación
- En general, la variedad de deportes supondrán una riqueza de movimientos articulares que será preventiva en cuanto a la artrosis, ya que en ésta, es característico un movimiento repetido con desgaste de las estructuras.

El deporte intensivo favorece su aparición entre los jóvenes

Muchos de nosotros nos sometemos a diario a duros entrenamientos para mejorar nuestra forma física y mantener la que ya hemos conseguido. Este entrenamiento excesivo puede tener consecuencias en nuestro cuerpo.

Muchas veces hemos hablado de lo importante que es ejecutar correctamente cada uno de los ejercicios que llevamos a cabo en el gimnasio, y es que de ello depende en gran medida la repercusión que éstos tendrán en nuestro cuerpo. No me refiero solamente al desarrollo muscular cuando hablo de repercusión, sino que también los huesos se ven afectados por el trabajo deportivo.

Un buen entrenamiento es fundamental para mantener unos huesos sanos y fuertes, pero un mal uso del deporte puede conseguir todo lo contrario. Un ejemplo de esto son los numerosos casos de artrosis prematura que se diagnostican a diario en personas que habitualmente practican deporte de forma inadecuada. Además de la alimentación que en la mayoría de los casos no es la recomendable para este tipo de personas.

La artrosis es una degeneración progresiva de los huesos, concretamente suele producirse por una rotura y pérdida del cartílago que une dos huesos, permitiendo que estos se rocen y se desgasten. La artrosis es una enfermedad crónica que suele aparecer en edades avanzadas, aunque hay mucha gente que la sufre a temprana edad debido a sus malos hábitos de vida en los que se dejan de lado las repercusiones que éstos pueden tener para el organismo.

Cada vez son más las personas jóvenes que padecen esta enfermedad que se traduce en grandes dolores de la zona afectada. Las partes que más la sufren suelen ser las articulaciones como la rodilla, manos, muñecas, pies… A pesar de no saberse a ciencia cierta las causas se barajan como posibles el exceso de deporte y la mala alimentación, pues las personas que la padecen suelen ser deportistas.

Es importante que tengamos en cuenta algunos puntos para evitar este tipo de enfermedades. El ejercicio es necesario para mantener la salud, pero siempre lo debemos hacer con cabeza. No nos tenemos que olvidar de los huesos y las articulaciones, por lo que es primordial que ejecutemos cada ejercicio de forma correcta sin forzar la postura del cuerpo y crear tensiones innecesarias en determinadas zonas.

El exceso de ejercicio no es recomendable, pues además de desgastar los músculos las articulaciones también se ven afectadas. Es importante descansar y aliviar tensiones de las zonas trabajadas mediante estiramientos y masajes que reactivarán la circulación y el enriquecimiento de las partes que han intervenido en el entrenamiento.

La alimentación es fundamental, y para ello tenemos que ingerir alimentos que protejan nuestras articulaciones y huesos. El aporte mineral es primordial, sobre todo el calcio que servirá para fortalecer los huesos. Lo encontraremos en los lácteos principalmente. Además tenemos que proteger las articulaciones a través de los alimentos. Para ello las dotaremos de colágeno, que es uno de sus componentes fundamentales. Lo podemos encontrar en gelatinas de origen animal o en carnes como el pollo, el cordero, el cerdo, el conejo…

Existe este decálogo para personas mayores con artrosis, que pueden aliviar los síntomas.

sábado, 23 de octubre de 2010

Ligamento Lateral Interno














Medial Collateral Ligament

Es una lesión al ligamento de la parte interna de la rodilla, el cual mantiene la tibia (hueso de la espinilla) en su lugar.
La lesión tiene 3 grados: Puede tratarse de un esguince, o de una ruptura parcial o completa del ligamento.

Anatomía del LLI

El ligamento lateral interno (LLI) va desde la superficie superior interna de la parte superior de la tibia hasta la superficie inferior interna del fémur. Se orienta en dirección posterior a anterior y está tenso cuando la rodilla está extendida.

Funciones del LLI

La estabilidad de la rodilla está mantenida por elementos anatómicos pasivos, entre los cuales se encuentran los ligamentos, cuya lesión dará signos de laxitud en distintos planos y consecuentemente inestabilidad articular, y por otra parte elementos anatómicos activos representados fundamentalmente por los músculos. De este hecho cabe comprender que una rodilla puede ser laxa pero estable o, a la inversa, puede ser inestable sin ser laxa.

SUS FUNCIONES PRINCIPALES SON:

- Restringir el valgo de rodilla en todos los grados de flexión
- Limitar el traslado anterior de la tibia cuando el ligamento cruzado anterior está lesionado.
- Restringir la rotación externa de tibia.

Causas

El LLI es el que proporciona estabilidad a la región interna de la rodilla y suele lesionarse cuando a ésta se le aplica una tensión excesiva en valgo.
El ligamento lateral interno (LLI) generalmente se lesiona por presión o tensión sobre la parte externa de la rodilla .
Un bloqueo a la parte externa de la rodilla durante un juego de fútbol es una forma común para que este ligamento se lesione.
A menudo, este ligamento se lesiona al mismo tiempo que se presenta la lesión del ligamento cruzado anterior (LCA).

Síntomas

Los síntomas de una ruptura o desagarro en el ligamento lateral interno son:

- Hinchazón de la rodilla
- La rodilla se bloquea o se pega con movimiento
- Dolor a la presión o sensibilidad a lo largo de la cara interna de la rodilla, más acusado en su inserción en el fémur
- La rodilla se afloja o se siente como si se fuera a aflojar cuando está activa o tensionada de cierta manera.

Las lesiones del LLI se suelen asociar a una lesión del menisco interno. Inmediatamente después de la lesión, el deportista suele ser aun capaz de andar un poco apoyando la pierna afectada. Normalmente, en el momento de la lesión siente dolor en la zona interna de la rodilla, y después, cuando intenta caminar, nota como si la rodilla “se le fuese” o “tambalease”.

La rodilla pierde su forma habitual, y la nota más tirante y engrosada por encima de la rótula. Esto es provocado por la aparición de líquido (líquido sinovial) en el interior de la articulación y suele ocurrir a las horas de la lesión.

Otro síntoma posible es el dolor al aumentar la apertura del lado interno de la rodilla, forzar el valgo, con nuestras manos, con la rodilla flexionada 30º, y también dolor a la palpación en la zona donde está el ligamento.

Una radiografía descartará posibles lesiones del hueso que hubieran podido producir por arrancamiento.

En el desgarro completo del LLI

Puede referir paradójicamente muy poco dolor al realizar las maniobras, pero al mismo tiempo el especialista observa una importante hiperlaxitud en ausencia de un diagnóstico definible. La tumefacción o el derrame articular suelen aparecer al cabo de varias horas de la lesión. Si el dolor es leve, el desgarro es completo (grado III)

En los desgarros leves, grado I, II, el dolor es fuerte al aplicar una fuerza en valgo sobre la rodilla.

Triada maligna de O'Donogue: Mecanismo con rodilla en semiflexión, valgo forzado, y rotación externa de la tibia: puede producir una lesión del L.L.I., ruptura meniscal interna y ruptura del L.C.A. Este conjunto de lesiones corresponde a la llamada "triada maligna de O'Donogue".

Diagnóstico

Además del examen y la historia médica completa, los procedimientos para diagnosticar una lesión de un ligamento de la rodilla pueden incluir los siguientes:
Rayos X, Resonancia Magnética, Tomografía computarizada (También llamada escáner CT o CAT.) Artroscopia.

Diagnóstico Diferencial

OJO: Es posible que ante ausencia de traumatismo exista un dolor en la cara interna de la rodilla, y que exista la tentación de catalogarlo como esguince de ligamento lateral interno de la misma, en este caso las causas suelen ser:

1. Un iliaco posterior que, por tensión de los isquiotibiales, puede ocasionar dolor en la cara interna de la rodilla.
2. Una retracción del tensor de la fascia lata ocasiona un posicionamiento de la rodilla en valgo con la consiguiente dolor en cara interna.
3. También patología a nivel de la tercera vértebra lumbar puede dar molestias en la cara interna de la rodilla.
4. También un dolor referido de ovarios o riñón puede dar dolor a nivel de la rodilla.
5. La corrección de una actitud postural de aumento de curvas o disminución de ella que puede provocar un hiper o hipotonía de determinados grupos musculares.

Evolución de la lesión

Cuando aparece la cicatriz del tejido lesionado, el tejido resultante se provee de una gran cantidad de colágeno orientado azarosamente sobre la cicatriz, se produce entonces una reorganización de las fibras de colágeno orientándose según las líneas de tracción y fuerza a las que ese tejido es sometido, produciéndose así una cicatriz más funcional.

En principio esta cicatriz es más fuerte que el tejido original aunque luego irá acomodándose a las características funcionales del tejido lesionado.

Debemos tener presente que el tejido de colágeno es dinámico y esta en constante movimiento produciendo y destruyendo colágeno, es entonces cuando con la intervención adecuada de la rehabilitación funcional lograremos reorganizar ese tejido inclinando la balanza hacia la destrucción y así evitar una cicatriz hipertrófica y desorganizada en sus líneas de fuerza que pueda acarrearnos problemas.

Actuación inmediata después de una posible lesión ligamentosa.

Nuestra actuación inmediata frente una posible lesión de los ligamentos laterales será:

- La aplicación de frío local mediante hielo o bolsas de hielo (15-25 min. aprox.) Durante las primeras 48-72 horas, se recomienda la aplicación de frio local 4-5 o más veces al día para bajar la inflamación. Siempre protegiendo la zona previamente.
- La elevación de la extremidad afectada para facilitar la circulación sanguínea.
- Mantener la articulación afectada en reposo e inmovilizarla para evitar otras posibles lesiones en la zona, disminuir el dolor.

Rehabilitación

Los objetivos son: Recuperar la movilidad si la hubiera perdido y recuperar el volumen y la potencia muscular.

Siempre queda un grado de mayor holgura lateral que el anterior, por lo que se recomienda seguir practicando ejercicios de potenciación muscular que la compensen. Con estos dos fines, se realizarán:

- Movilizaciones activas y pasivas, ayudado por el fisioterapeuta.
- Fricciones en la zona lesionada para favorecer la vascularización y el proceso de rehabilitación.
- Electroestimulación, tratando de conseguir una potenciación de l musculatura de forma pasiva, sin movimiento articular.
- Pedaleo en bicicleta comenzando por pedaleo libre, sin cargas, y aumentando progresivamente la resistencia.
- Runing-pool. Ejercicios destinados a la recuperación realizados dentro del agua. Las condiciones de flotabilidad favorecen la recuperación de la movilidad articular perdida. Por otra parte, la resistencia del agua obliga a realizar un mayor trabajo muscular.
- Carrera contínua cuando la recuperación está más avanzada.

Tratamiento quirúrgico.

En el caso de las roturas de los ligamentos laterales, se ha discutido mucho sobre la conveniencia del tratamiento quirúrgico. El criterio más acertado actualmente es procurar el tratamiento conservador salvo que la inestabilidad sea extrema o e compruebe que el arrancamiento de las inserciones, sean proximales o distales, ya que el arrancamiento de la inserción debe ser reparado quirúrgicamente, procurando un buen anclaje.

viernes, 7 de mayo de 2010

Fortalecimiento del cuadriceps (Isométricos)


















Los ejercicios de fortalecimiento tienen como objetivo aumentar la fuerza de los músculos que rodean una articulación, para mejorar su función de soporte y movimiento.

Si le duelen las articulaciones, es probable que no le apetezca hacer ejercicio. Sin embargo, si no se ejercita, sus articulaciones pueden ponerse más rígidas y dolorosas. El ejercicio es beneficioso porque mantiene los músculos, huesos y articulaciones sanos.
Si padece de artritis, es importante que mantenga sus músculos tan fuertes como sea posible.

Cuantos más fuertes estén los músculos y tejidos que rodean las articulaciones, mayor será su capacidad de sujeción y protección, incluso de aquéllas débiles y dañadas por la artritis. Si no se ejercita, los músculos reducen y se debilitan y los huesos se vuelven más frágiles y propensos a fracturarse.

- El ejercicio ayuda a mantener sus articulaciones flexibles.
- El ejercicio puede cambiar su estado de ánimo. Si siente dolor, quizá se deprima. Si se siente deprimido, quizá no le apetecerá moverse o hacer ejercicio. Pero si no hace ejercicio, quizá sienta más dolor y se deprima aún más.

Riesgos relacionados con el ejercicio: El riesgo más frecuente que se corre al realizar ejercicio es agravar la artritis al hacer trabajar en exceso a sus articulaciones o músculos. Esto puede ocurrirle si hace demasiado ejercicio o lo hace por mucho tiempo, especialmente cuando está comenzando su programa de ejercicios.

Los dos tipos que se recomiendan, son los ejercicios isométricos y los isotónicos.

En los isométricos, un músculo concreto se contrae durante algunos segundos y después se relaja, sin mover en ningún momento la articulación. Cada uno puede repetirse de 5 a 10 veces.
Estos ejercicios son los primeros que los médicos recomiendan, porque son más suaves y es menos probable que empeoren los síntomas.
Resultan especialmente útiles cuando no se puede mover la articulación demasiado a causa del dolor o de una deformidad.

En cambio, los ejercicios isotónicos, deberá mover sus articulaciones para fortalecer los músculos. Se realizan venciendo alguna resistencia. En la práctica, consisten en hacer un movimiento concreto al mismo tiempo que se sostiene un peso ligero. Los ejercicios isotónicos trabajan más los músculos, por lo que son mejores para mejorar o mantener el movimiento articular

Parte de una moderada pero constante actividad física pueden ser los ejercicios isométricos, que se siguen oponiendo un esfuerzo a un punto fijo. He aquí algunos ejemplos indicados para después de una artroscopia. Recordad que la posición se mantiene contando hasta seis y se repiten entre 5 y 10 veces, inspirando al principio y expirando durante la contracción de los músculos:

Motivos para hacer isométricos Cuando el corredor desciende en las cuestas, la musculatura de las piernas realiza un trabajo de retención sobre todo a nivel de cuadriceps, isquiotibiales y glúteos.

En este tipo de ejercicio la mayoría de contracciones realizadas son excéntricas. Eso significa que mientras el músculo está estirándose (como si hiciéramos estiramientos) se ve en la necesidad añadida de tener que realizar una contracción. La consecuencia es que esa contracción en situaciones de estiramiento, aunque a simple vista no parece que sea muy costosa, la realidad es que implica mucho desgaste a nivel muscular. Esa fatiga es la responsable de que después nuestras piernas se resientan con dolores musculares.

Para fortalecer estos músculos en ese tipo de esfuerzo hay dos tipos de trabajo:

Ejercicios isométricos. Se trata de aguantar una misma posición un determinado tiempo. El ejercicio propuesto son sentadillas a 90º (flexión de las piernas en ángulo recto). Realiza de 4 a 8 repeticiones de 15 segundos con recuperaciones de entre 30 y 90 segundos. Tres veces por semana. Puedes alargar las contracciones hasta 30 segundos.

Los ejercicios isométricos son aquellos en que el músculo o músculos implicados no sufren el acortamiento de sus fibras, y por tanto no hay movimiento aunque si se registra una tensión en el músculo, que depende de la intensidad de la carga a la que es sometido. La ventaja de este método estriba en que se consigue un rápido incremento de la masa muscular, en las primeras etapas del entrenamiento. Por esta razón se emplean los ejercicios isométricos en los casos de recuperación y de rehabilitación tras una lesión. Sin embargo, este método muestra inconvenientes graves, como son la rápida sensación de fatiga muscular y en que se aumentan las resistencias periféricas de riego sanguíneo. De ahí la conveniencia en repartirlos a lo largo del día.

Si el corredor presenta problemas en la alineación de la rótula, por haberse desplazado hacia arriba y hacia el exterior, la llamada condropatía rotuliana, será necesario fortalecer el vasto interno de la siguiente manera:

Sentado apoyado con las manos, contrae el cuadriceps sin movimiento extendiendo la pierna durante 4 segundos y sin dejar de contraerlo sube la pierna recta dos palmos y aguanta 4 segundos más. Descansa 30 segundos. Realiza 100 repeticiones diarias partidas en tres bloques (35+35+30) Cuando lleves un o dos semanas colócate una bolsa de 1kg en el tobillo. Si realizas el ejercicio con el pie abierto hacia fuera incidirás más en el vasto interno.

Los ejercicios isométricos, 10 minutos diarios, parecen acompañarse de un aumento de la formación ósea. Por mucho tiempo se ha considerado que el caminar, es un ejercicio apropiado como parte del tratamiento de la osteoporosis. Sin embargo, algunas investigaciones recientes no respaldan esta presunción. El caminar no pareció eficaz para aumentar la mineralización ósea o para disminuir la pérdida de la densidad mineral ósea. Por otra parte, los ejercicios de resistencia, en localizaciones específicas, se asociaron con un aumento de la mineralización ósea, tanto en una variedad de animales, como en estudios controlados en seres humanos. La cantidad de mineral que puede agregarse al hueso de personas adultas sanas es limitada y el efecto puede ser benéficioso en sujetos con osteoporosis.

Mientras que el ejercicio aeróbico se centra en la resistencia, el ejercicio isométrico se basa en la fuerza. La adición de 10-20 minutos de un ligero entrenamiento de fuerza dos o tres veces por semana es importante para un programa de ejercicio equilibrado. Las personas que sólo hacen ejercicio aeróbico suelen perder fuerza en la parte superior del cuerpo.

El ejercicio isométrico aumenta la fuerza muscular y quema la grasa, ayuda a mantener la densidad ósea, y mejora la digestión. Parece disminuir las LDL (el llamado "colesterol malo"). El ejercicio isométrico es beneficioso para todo el mundo, incluso para personas de 90 años. De hecho, el entrenamiento muscular es más importante a medida que se envejece, ya que tras los 30 años todos sufrimos un lento proceso de erosión muscular, que puede reducirse o incluso revertir añadiendo un entrenamiento de resistencia al programa de ejercicio. (se debe señalar la importancia de que las personas con riesgo de enfermedad cardiovascular no deben realizar ejercicios isométricos sin consultar con un médico).

Las personas deben primero seleccionar un peso o una tensión que permita un máximo de 8 repeticiones. Cuando se puedan completar 12 repeticiones, debe emplearse un peso o tensión mayores que limite al sujeto a 8 repeticiones de nuevo. Una vez se puedan completar las 12 repeticiones a la máxima tensión, la resistencia se puede disminuir, y se puede aumentar el número de repeticiones a 15 ó 20.

Mientras se realizan estos ejercicios, es importante respirar lenta y rítmicamente. Exhalar cuando empieza el movimiento; inhalar cuando se vuelve al punto de inicio.

La primera mitad de cada repetición debe durar dos segundos, y el regreso a la posición original debe durar cuatro segundos.

Las articulaciones deben moverse rítmicamente a lo largo de su rango completo de movilidad durante una repetición.

Para obtener el máximo beneficio, uno debe dejar 48 horas entre las sesiones para permitir una recuperación muscular completa.

El músculo vasto interno o medial, es una porción del cuadriceps que en cuanto la rodilla sufre lo más mínimo tiende a atrofiarse a la primera de cambio. Ya de por sí, los corredores lo suelen tener debilitado. Por regla general está bastante aceptado que el vasto interno se trabaja con una rotación cercana a los 45º de los pies hacia fuera.

En estudios electromiográficos en los que se puede controlar el nivel de contracción en cada ejercicio de los grupos musculares agonistas se ha demostrado que el vasto interno contrae un mayor porcentaje de fibras en esa posición.

Esta porción muscular se puede reforzar mediante cualquier ejercicio habitual de piernas (flexiones-extensiones, prensa horizontal y vertical, ejercicios isométricos, ejercicios con bolsas de arena sobre el tobillo, etc.) siempre que se tenga la precaución de realizarlos con las puntas de los pies abiertas hacia fuera en un ángulo de más o menos 45º. En esta posición de los pies sería correcto no llevar la flexión de la articulación hasta extremos máximos. Generalmente la media flexión bastará.

Cuando se practican deportes en los que los cuadriceps se ven sometidos a constantes contracciones, la parte delantera de la rodilla, tanto el hueso (rótula) como el tendón (rotuliano) soportan un nivel bastante elevado de esfuerzo. Se trata de una zona donde se inserta un bloque de cuatro porciones musculares de los más fuertes de nuestro cuerpo por lo que acumula mucha tensión en contracciones intensas y repetidas. Si el tipo de esfuerzo es con impacto (con pequeños saltos) como correr, saltar, caminar en descensos abruptos y prolongados, el problema se agudiza. En el caso concreto de la condromalacia rotuliana, el cartílago que recubre la cara interna de la rótula se desgasta y deja este hueso mucho más sensible a rozaduras con otros elementos.

Para prevenir este tipo de lesiones y otras de la rodilla es imprescindible aumentar los niveles de fuerza-resistencia y fuerza-máxima del cuadriceps de manera lógica y gradual a través de una correcta progresión de las cargas y ejercicios específicos.

Primero se debería empezar con una base de fuerza-resistencia con ejercicios con el propio peso corporal para continuar con ejercicios de fuerza máxima con pesas. Sólo después de éstos se deben incluir, siempre en menor medida, ejercicios de multisaltos o pliométricos.

Ejercicios para fortalecer el músculo vasto interno, puedes realizar la siguiente progresión:

1. Ejercicios isométricos (entre 10 y 30 segundos de contracción sin movimiento) sentado elevando la pierna.

2. Ejercicios de fuerza resistencia sobre una pierna sentado y con bolsa de 1 a 4 kilos sobre el tobillo (siempre abriendo el pie hacia a fuera en la ejecución). Realiza de 4 a 6 series entre 20 y 35 repeticiones descansando 2 minutos.

3. Ejercicios isométricos de pie con una o dos piernas aguantando la posición de media-sentadilla (flexión hasta 90º) con pies abiertos a 45º.

4. Ejercicios de fuerza resistencia sobre una o dos piernas sentado en máquina de musculación con pies abiertos a 45º.

5. Ejercicios de fuerza resistencia en prensa horizontal con pies abiertos a 45º.

6. Ejercicios de fuerza máxima de pie sobre una pierna haciendo una flexión-extensión total de la pierna (bajada y subida) con el pie abierto a 45º. Realiza de 4 a 8 series con unos dos minutos de descanso.

7. Ejercicios de fuerza máxima o fuerza resistencia de pie sobre una o dos piernas realizando flexiones-extensiones incluyendo contracciones isométricas de 10 segundos en el recorrido articular.

Más ejercicios:

El de la toalla o bolsa de gel frío: empujando con la rodilla hacia el suelo.

El de la banda elástica

Deslizarse por la pared: Sostén una pelota blanda entre las rodillas y con la espalda pegada a la pared de pie. Manteniendo esa posición, desciende lentamente sin despegarte y sin doblar las rodillas más de 45º. Mantenemos la posición unos 5-10 segundos y posteriormente volvemos a la posición inicial con las rodillas estiradas deslizándonos hacia arriba. Haremos unas 3 series de 10 al día.
Deslizarse con una pierna: Haremos lo mismo que en el ejercicio 1º pero partiendo de una flexión leve de rodilla manteniendo la rótula en la línea del primer dedo del pie. Igualmente evitaremos que la rodilla doble más de 45º. 3 series de 10.
Subir el escalón: Prepara una plataforma baja de unos 10-15 cm de altura y sube el escalón despacio tratando de mantener la rótula en la línea del dedo gordo del pie. Baja el escalón apoyando primero la pierna buena. Se puede realizar el ejercicio subiendo de frente a la plataforma y también haremos alguna serie de lado. 3 series de 10. Suave

Más Ejercicios:

Ejercicios para el síndrome patelo-femoral
Para la rodilla del corredor
Otra más
Subida con lastre 1 y 2
Subida de escaleras, dejando un poco de tensión en la posición que indica la flecha.
Un estiramiento controlado


El cuadriceps femoral: Algunas consideraciones

En ocasiones es difícil diferenciar el vasto intermedio de su vecino el vasto medio, medial o interno ya que muchas veces son contiguos en parte de su recorrido.
Los vastos externo e interno surgen de la parte posterior del fémur y envuelven el hueso por cada lado para juntarse en la parte anterior con el recto anterior y el vasto intermedio en el tendón rotuliano.

El vasto externo nace en un punto bastante elevado del fémur por lo que su largo recorrido lo hace especialmente visible cuando adquiere un adecuado desarrollo.
Por otro lado, el vasto interno tiene un recorrido más corto y parte de su masa se allá cubierta por el recto anterior.

Si bien todos estos músculos intervienen en la extensión de la rodilla, cada uno realiza su función desde un lugar diferente, por lo que no sólo se consigue una mayor potencia en la contracción, sino que se consigue asegurar que el movimiento se pueda realizar aunque estemos alterando ligeramente la posición natural de la rodilla al realizar el movimiento.

Esto es muy útil porque en el movimiento cotidiano es poco habitual que la extensión de la rodilla se realice en unas condiciones ideales de alineamiento, ya que cuando no estamos pisando un suelo irregular, estamos cambiando de dirección, etc. Por lo que los músculos vastos tienen un importante papel en la estabilización de la articulación de la rodilla a la hora de saltar, flexionarse, extenderse, subir escaleras, etc.

Los músculos isquiotibiales son los músculos antagonistas del cuadriceps, por lo que además de realizar los movimientos inversos, se encargan de controlar la fuerza, velocidad y el frenado de los movimientos de extensión, especialmente cuando estos son explosivos.

Incidencia del músculo sobre el hueso: Protección de la zona a la articulación de fuerzas que pudieran deformarla.

Efectos del músculo sobre la articulación: Si la fuerza que ejerce un músculo tiene un componente para movimiento y otro componente que coacta o descoacta, lo que hacen es mover la articulación. Si no hubiera nada que protegiera esta articulación se luxaría. Los mecanismos que lo evitan son la cápsula y los ligamentos (sobretodo los intraarticulares). Ej.: cuando el cuadriceps se contrae tiende a tirar la tibia hacia delante. Los ligamentos cruzados de la rodilla lo evitan, ya que son estabilizadores.

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viernes, 12 de febrero de 2010

Condromalacia Rotuliana (1)
















"Patellofemoral Síndrome"

La rótula o patela constituye una parte fundamental en la biomecánica de la rodilla. Esta circunstancia, confiere por tanto una notable importancia a las lesiones que afectan a dicha estructura.

La rótula es un auténtico hueso sesamoideo incluido dentro del aparato extensor.

Tiene dos funciones básicas:
- Reúne las diferentes inserciones musculares que forman el cuadriceps en una sola, el tendón rotuliano
- Distribuye de forma armónica las solicitaciones y mejora el rendimiento biomecánico del cuadriceps.

Existen muchos desacuerdos sobre cuál es la función de la rótula, pero creemos que es funcionalmente el eslabón del aparato extensor de la rodilla. Aumenta el brazo de palanca efectivo del cuadriceps, en la extensión de la rodilla o resistiendo la flexión de la misma. Reúne los cuatro vientres musculares del músculo cuadriceps, centralizando sus tensiones y transmitiéndolas al tendón rotuliano, ofrece al contacto con el fémur una superficie de cartílago hialino, que es un material mucho mejor que el tendón para soportar cargas compresivas, y permite la transmisión de la fuerza de aplicación del cuadriceps, sin merma debida a la fricción a lo largo de toda la extensión.

La importancia de este tema es debido a la frecuencia de aparición del binomio: deporte y lesión condral, debido a la sobreutilización de esta articulación al correr, y está directamente relacionado con la intensidad, frecuencia y edad en que se practica este deporte. La rodilla, es la articulación que posee la mayor superficie de cartílago articular de la anatomía humana. Este cartílago que reviste dos grandes epífisis (cóndilos femorales y platillos tibiales) y la rótula, presenta una fisiopatología muy particular.
La lesión del cartílago articular de la rodilla no tratada convenientemente da lugar, a la larga, a un proceso destructivo que acabará en artrosis de rodilla (gonartrosis)

La condromalacia rotuliana es una de las lesiones de rodilla más frecuentes en la práctica de cualquier deporte, sobre todo en los de impacto contra el suelo y en aquéllos que requieren mantener las rodillas dobladas.

La condromalacia aparece por una mala alineación de la articulación debido a una descompensación del cuadriceps, que es el músculo que se encarga de hacer extender la pierna. Al descompensarse tira de un extremo por los alerones provocando que la rótula se desplace y roce de manera errónea.

Aquellos que tienen la pelvis ancha son más susceptibles de padecerla, ya que hace que el fémur rote hacia adentro, originando así más rotación en la propia rodilla. Todo esto explica también que sea más frecuente en el sexo femenino que en el masculino.

La rodilla cumple dos funciones opuestas entre sí; la primera es actuar como sostén del cuerpo cuando está en extensión. La segunda es la de aportar al cuerpo la capacidad de comunicarnos con el entorno a través del movimiento, gracias a los movimientos flexores. Todo esto hace que el movimiento de flexo-extensión de la rodilla sea uno de los más ejecutados a lo largo de la vida -más si haces cualquier actividad deportiva-; por lo tanto, es una articulación muy susceptible a padecer un desgaste.

En el movimiento de flexo-extensión, la rótula realiza su propio movimiento de ascenso y descenso, y no puede evitar la fricción contra el fémur, que es el hueso con el que se articula.

Los principales movimientos de esta articulación consisten en la flexión y extensión de la pierna, aunque también se observa cierto grado de rotación con la rodilla en flexión. La flexión y extensión de la rodilla son movimientos absolutamente libres, si bien la flexión se detiene cuando la pantorrilla entra en contacto con el muslo. Por su parte, la extensión de la pierna es detenida por los ligamentos de la rodilla.

Cuando esta articulación se extiende completamente, la piel de la rótula se vuelve laxa, lo que facilita la flexión. Además, cuando la pierna se encuentra totalmente extendida, la rodilla "se encaja" como consecuencia de la rotación medial del fémur sobre la tibia. Así, el miembro inferior se convierte en una columna sólida, más adaptada para soportar el peso corporal. Para "desencajar" la rodilla, es necesario que se contraiga el músculo poplíteo, que rota lateralmente el fémur, permitiendo la flexión de la rodilla.

La extensión se define como el movimiento que aleja la cara posterior de la pierna de la cara posterior del muslo. No existe una extensión absoluta, puesto que en la posición de referencia el miembro inferior está ya en situación de alargamiento máximo. No obstante, es posible efectuar, sobre todo de forma pasiva, un movimiento de unos 5 a 10º, a partir de la posición de referencia, lo que recibe el nombre, desde luego erróneo, de "hiperextensión".

La extensión activa rara vez sobrepasa la posición de referencia y, cuando lo hace, es en muy escasa medida; esta posibilidad depende casi exclusivamente de la posición de la cadera. En efecto, la eficacia del músculo recto anterior como extensor de la rodilla aumenta con la extensión de la cadera, es decir, la extensión previa de la cadera prepara la extensión de la rodilla.
La extensión relativa es el movimiento que completa la extensión de la rodilla, a partir de cualquier posición de flexión; es el movimiento normal que se efectúa durante la marcha, cuando el miembro que "oscila" se adelanta para tomar contacto con el suelo.

La flexión, es el movimiento que acerca la cara posterior de la pierna a la cara posterior del muslo. Existen movimientos de flexión absoluta, a partir de la posición de referencia, y movimientos de flexión relativa, a partir de todas las posiciones en flexión.
La amplitud de flexión de la rodilla es distinta según sea la posición de la cadera y de acuerdo con las modalidades del movimiento mismo.

La flexión activa alcanza los 140º si la cadera está en flexión previa y tan sólo llega a 120º si la cadera se encuentra en extensión. Esta diferencia de amplitud se debe a la disminución de la eficacia de los músculos isquiotibiales cuando la cadera está en extensión.
La flexión pasiva de la rodilla alcanza una amplitud de 160º y permite que el talón entre en contacto con la nalga. En condiciones normales, la flexión sólo está limitada por el contacto elástico de las masas musculares de la pantorrilla y el muslo. En condiciones patológicas, la flexión pasiva de la rodilla queda limitada por la retracción del sistema extensor o por las retracciones capsulares.

Rotación axial

Como ya se mencionó, la rotación de la pierna sobre su eje longitudinal sólo se puede realizar con la rodilla en flexión.

Para medir la rotación axial activa, la rodilla debe estar en flexión de 90º y el sujeto sentado en el borde de una mesa, con las piernas colgando. La flexión de la rodilla excluye la rotación de la cadera. En posición de referencia, la posición del pie se dirige algo hacia lateral. La rotación interna conduce la punta del pie hacia medial e interviene, en gran parte, en el movimiento de aducción del pie, recorriendo este movimiento aproximadamente 30º. Por otra parte, la rotación externa lleva la punta del pie hacia lateral, y asimismo tiene una intervención importante en el movimiento de abducción del pie. La amplitud de este último movimiento varía con el grado de flexión, ya que la rotación externa es de unos 30º cuando la rodilla está en flexión de 30º, y de 40º cuando la rodilla está en ángulo recto.

La rotación axial pasiva se mide con el sujeto tendido boca abajo, con las rodillas en flexión de 90º. Se toma el pie del sujeto con ambas manos y se hace girar de modo que la punta se dirija hacia afuera y hacia adentro. Esta rotación es más amplia que la activa.
Por último, existe una rotación axial llamada "automática", porque va unida a los movimientos de flexión-extensión de manera involuntaria e inevitable. Tiene lugar, en especial, al final de la extensión y al comienzo de la flexión. Así, cuando la rodilla se extiende, la pierna se mueve en rotación lateral, y viceversa, cuando se flecta la rodilla, la pierna gira en rotación medial.

Las superficies articulares de fémur, tibia y rótula están protegidas por cartílago , cuya función es la de disminuir el rozamiento entre los huesos.

El cartílago no tiene aporte sanguíneo, por lo tanto su cicatrización, cuando se lesiona, es bastante complicada. Los nutrientes que necesita el cartílago los recibe del líquido sinovial, que a su vez también reduce la fricción durante los movimientos.

La rótula o patela se ancla en fémur y tibia a través de diversos ligamentos, pero, sobre todo, gracias al músculo cuadriceps en su inserción -es decir, a través del tendón rotuliano- que además de sujetar a la rótula en su sitio, es el motor de su movimiento.

La condromalacia rotuliana no es más que el desgaste del cartílago articular que protege a nuestra rótula. Esta patología nos la podemos encontrar definida con otros nombres como condropatía rotuliana, síndrome femoro-patelar, síndrome doloroso anterior, síndrome de hiperpresión rotuliana y el más conocido 'rodilla del corredor'.

La "condromalacia rotuliana" por tanto, es la alteración por degeneración que sufre el cartílago de la superficie articular de la rótula por estar sometido a cargas mecánicas importantes. El cartílago se reblandece, se desgasta y pasa a hacerse rugoso, formándose grietas e incluso auténticas ampollas

Por otra parte y sin que haya afectación cartilaginosa, en la rodilla del corredor existe la teoría de que: “Como consecuencia de una excesiva pronación del pie se produce un dolor en la parte posterior de la rótula, que rota también en exceso y llega a rozar con el fémur. A su favor tiene que no siempre este tipo de molestias se acompaña de afectación del cartílago (hoy en día con la resonancia se evidencia), por lo que considera el término «condromalacia» poco apropiado pues evoca algo anatómico, que incluso a veces se expresa sin dolor ni síntomas”.

En resumen podemos decir que existe una modificación del cartílago que hay entre los huesos y por ello éstos contactan de una forma más directa. Esto, en último término, es lo que provocaría la pérdida de cartílago y el dolor, al friccionar la parte trasera de la rótula con la delantera del fémur. Influiría mucho un defecto biomecánico, y bien pudiera ser la hiperpronación, aproximando aún más estos huesos.

Las causas

Las causas pueden ser mecánicas (desalineaciones), postraumáticas (fracturas de rótula, contusión condral, etc.), inflamatoria, degenerativa, postinmovilización, idiopática, en resumen: la etiología o causa de esta lesión es multifactorial

El mecanismo de producción de la lesión es desconocido, pero se cree que puede ser por:

- El resultado de pequeños impactos repetidos.
- Por caídas o golpe directo sobre la rótula.
- Por la carga estática en posturas flexoras, como el esquí o la posición defensiva
en el pádel.
- Problemas de artrosis prematura por desgaste en corredores más veteranos.
- Torsión tibial (rotación externa de la parte baja de la pierna).
Aunque en esta enfermedad hemos podido comprobar que existen otros factores que aparecen con mucha frecuencia:
- Descompensación muscular, sobre todo por una atrofia del cuadriceps -es decir, que esté debilitado-.
- El aumento del ángulo cuadricipital , que forma dicho músculo al insertarse a la espina tibial anterior, una rótula o patela excesivamente alta o la excesiva torsión tibial externa.
- Aumento de la anteversión del cuello del fémur.
- Genu valgo (Rodillas en X)
- Calzado inadecuado
- Una mala alineación de la rodilla, causada por: zapatillas excesivamente gastadas, terreno inclinado (playa, arcén de carreteras, carrera en pista o hierba siempre en el mismo sentido), pronación anormalmente aumentada y desvíos o acortamientos estructurales en extremidades inferiores. Igualmente los «bloqueos pélvicos» y el «síndrome de isquiotibiales cortos» pueden dar lugar a una mala mecánica de carrera con desalineación de la rodilla.

Las desalineaciones de rodilla , o desviaciones axiales, se ven en rodillas añosas, o con mucho desgaste del cartílago articular, sobre todo inicialmente, pero con la evolución se puede llegar a deformaciones del hueso subcondral dando angulaciones de rodilla de hasta 45º.

Cuando la deformación y compresión es de la interlinea interna, se denomina deformación en varo, cuando es de la interlinea externa la deformación es en valgo. Para los deportistas es tolerable hasta cierto grado de deformación y de desgaste. Lo 1º que se limita son los saltos y la carrera, luego la estación de pié por tiempo prolongado. A pesar de ello algunos atletas pueden desarrollar actividades por muchos años.
Por suerte para algunos con la ayuda de la cirugía pueden seguir desarrollando múltiples actividades atléticas si se logra una adecuada realineación del miembro.
- El comienzo no gradual de los entrenamientos fraccionados (series, farlek...).
- Los errores de técnica o estilo.
- Correr por suelos inapropiados.

Los síntomas

Los más frecuentes son:

- Dolor generalizado en toda la articulación de la rodilla.
- Dolor en la cara anterior de la rodilla, por detrás y alrededor de la rótula.
- Dolor que aumenta cuando te pones en cuclillas o cuando te arrodillas.
- Dolor y sensación de rigidez cuando te levantas de estar sentado.
- Dolor acentuado cuando corres, subes cuestas o escaleras y sobre todo cuando las bajas -ya que la flexión de la rodilla es mayor cuando bajas que cuando subes-.
- Dolor cuando presionas la rótula contra el fémur
- Crepitación o sensación 'arenosa' cuando estiras y doblas la rodilla; el que la sufre nota la fricción de la rótula contra el fémur y se oyen pequeños crujidos, chasquidos, como si tuviese arena dentro de la articulación.
- Se puede ver un ligero derrame o hinchazón alrededor de la rótula.
- Atrofia muscular (cuadriceps)
- Sensibilidad de la rodilla.
- Sensación de inestabilidad
- Sensación de atrapamiento o deslizamiento debido a la inflamación de los tejidos subyacentes.
- El bloqueo de la rodilla es a priori de origen rotuliano, es más frecuente el pseudo-bloqueo rotuliano que el meniscal. Puede durar varios días, y cede progresivamente, porque es la flexión la que está limitada no la extensión. Se produce una sensación de chirrido o roce al extender la rodilla.
Los crujidos o resaltes articulares que no van acompañados de dolor o hinchazón articular no representan un signo de gravedad.

Condromalacia Rotuliana (2)













Diagnóstico
El diagnóstico de condromalacia rotuliana corresponde a una rodilla cuya estructura ha sido dañada, mientras que la descripción más genérica de "Síndrome patelo-femoral" se refiere a los estados iniciales de la enfermedad, en los que los síntomas pueden ser totalmente reversibles.

Para detectar una condromalacia rotuliana se puede realizar la 'prueba del cepillo y del balanceo':
Se exploran con el paciente en decúbito supino, con el miembro inferior extendido y relajado y se le pide al deportista que realice una contracción lenta del cuadriceps. Se imprime a la rótula un movimiento de traslación frotándola contra la tróclea femoral, siguiendo el eje del miembro (signo del cepillo) o perpendicular al mismo (signo del balanceo).

En condiciones normales el deslizamiento proporciona una sensación suave y cuando existen alteraciones cartilaginosas la sensación es rugosa y el terapeuta nota como la rótula crepita/oye el rozamiento' y en ocasiones despierta dolor
La palpación de las facetas rotulianas debe hacerse igualmente con la rodilla en extensión completa y el cuadriceps relajado. Se provoca la subluxación externa de la rótula mientras se palpa con el índice su reborde, que se torna muy aparente. La maniobra se repite con la faceta medial, provocando una subluxación interna

La maniobra de extensión contrariada es otra prueba de dolor provocado cuando se invita al paciente a que extienda la rodilla desde una flexión de 90°, oponiéndonos a ella, para que deba hacer más fuerza con el cuadriceps. Esta maniobra provoca la aparición de un pasaje doloroso y tiene el mismo significado y paralelismo con el acto de agacharse o de bajar escaleras

Se puede confirmar el diagnóstico a través de una radiografía de la rodilla en diferentes ángulos, o a través de una RM.

Para llegar a un diagnóstico clínico, se buscarán los siguientes signos:

- Atrofia del cuadriceps.
- Acortamiento de Isquiotibiales.
- Acortamiento de Tríceps sural.
- Ligera hinchazón (derrame sinovial)
- Dolor a la percusión de la rótula con la pierna en extensión.
- Sensibilidad dolorosa a la palpación al presionar la cara posterior de la rótula.
- Contracción refleja del cuadriceps (músculos del muslo), cuando movilizamos la rótula lateralmente.
- Reproducción del dolor, cuando el médico, apoyándose encima del tobillo con la rodilla flexionada a 90º, nos indica que intentemos extender al máximo la pierna.
- Pronación del retropié.
- Roces y chasquidos de la rótula sobre el fémur durante los movimientos de flexoextensión de la rodilla.
- Atrofia (amiotrofia) del cuadriceps, especialmente del vasto interno.
- Déficit de flexibilidad que contribuyen a anormalidad biomecánica fémoro- rotuliana.
- Torsión femoral interna.
- Genu valgo y genu recurvatum.
- Rótula alta
- Rotación interna de la tibia.

Tratamiento

El tratamiento no va a conseguir la curación de la patología, ya que el cartílago articular que se regenera, a no ser que seas un adolescente.

El clásico tratamiento de reposo y antiinflamatorios resulta insuficiente para erradicar este dolor anterior de rodilla, ya que se trata de una cuestión puramente biomecánica y la solución pasa por modificar esa «desalineación». Aunque, en un principio, pueden ser útiles las rodilleras de rótula libre (el hueco central sirve para evitar la compresión y aumento del roce rotuliano), si las utilizamos en exceso, la disminución del tono muscular del cuadriceps no tardará en aparecer.
Lo que sí vamos a conseguir es detener el avance progresivo de la enfermedad, que no vaya a más y, lo más importante, podemos ayudar a disminuir incluso eliminar los dolores. Lo característico del síndrome fémoro-patelar es el dolor, y si lo conseguimos quitar, la patología pasa inadvertida. El deportista puede o debe hacer:

En la fase aguda de dolor:

- Reposo de toda actividad deportiva mientras exista el dolor.
- Aplicar frío en fases de dolor agudo.
- Aliviar el dolor.
- Dar apoyo psicológico.
- Suprimir la reacción inflamatoria.

Posteriormente:

- Controle el sobrepeso
- Reposo activo: natación a crol o de espalda con aletas. Simuladores de escalera, esquí, elíptica…
- Conseguir una buena flexibilidad y mejora de la fuerza del cuadriceps.
- Realizar ejercicios de potenciación isométrica.
- Pedalear en una bicicleta ergométrica, con fáciles desarrollos, regulando convenientemente la resistencia y la altura del sillín.
- Realizar un estudio biomecánico con análisis de la secuencia de marcha y estudio dinámico de la pisada.
- Electroestimulación selectiva del vasto interno del cuadriceps, seguidas de contracciones isométricas del cuadriceps en extensión
- Medicación condroprotectora (Glucosamina, Diacerina, Condroitin sulfato,
- Rodilleras de centraje rotuliano , de forma puntual y durante poco tiempo, para evitar la dependencia y más debilidad en el cuadriceps.
- Zapatillas, de acuerdo al estudio podológico, con suficiente absorción de carga.
- Acudir a tiempo a consultar: El mejor tratamiento es el preventivo. Por este motivo, ante la sospecha de alguna anormalidad en la rodilla, lo mejor es acudir a consulta oportunamente con el especialista.
- Debemos recomendar a todos los atletas veteranos: que debemos evitar las sobrecargas excesivas, acumuladas en forma irracional, ya que el organismo a esta edad tiene menos velocidad y posibilidad de recuperación. Cuidarse del hipertrauma, los veteranos usan terreno de alto impacto en forma indiscriminada: ruta, calle, etc. Evitar la baja de defensas, porque conllevan complicaciones prolongadas. Debemos consultar al especialista, hacer chequeos periódicos.

En resumen: Su tratamiento se basa en evitar todo aquello que agrava la lesión, posiciones de alto grado de flexión, ascenso y descenso de escaleras, evitar rampas y bicicleta contra resistencia. Además se suelen emplear medidas de fisioterapia (ultrasonidos y electroterapia), movilizaciones de la rótula para evitar adherencias y medidas analgésicas y medicación concreta para disminuir el deterioro. En caso de que esto no surta resultado se puede optar por una intervención quirúrgica para limpiar la articulación y, en ocasiones, la inyección de ácido hialurónico u otra infiltración siempre y cuando lo aconseje el especialista.

Contraindicaciones

- Evite estar de pie quieto: Las cargas que se ejercen sobre un cuerpo pueden ser dinámicas, como las que se ejercen al hacer algún tipo de movimiento o estáticas como cuando la persona está de pie sin caminar o con la articulación sin movimiento.
- No abuse de las escaleras: Las escaleras, al igual que las cuestas empinadas, obligan a un trabajo excesivo de una parte de la articulación de la rodilla que es muy vulnerable, como es la rótula.
- Ejercicios de abducción de cadera.
- Flexo-extensión de la rodilla de 0º a 90º contra resistencia.
- Bicicleta estática de reeducación con resistencia y sillín bajo.
- Nadar a braza.
- Estar mucho tiempo sentado con las rodillas flexionadas a 90º.
- Carrera en superficies duras, subidas o bajadas bruscas.
- Junto a ellas, hay dos situaciones que en buena lógica deben añadirse:
. La sobrecarga funcional de la rodilla (cuando tenemos las piernas cargadas no debemos realizar repentinos cambios de dirección, ni ejercicios violentos de flexión) y
. Los traumatismos (un simple golpe con una mesa nos acarreará molestias durante varios días, si en este tiempo ejercitamos con fuerza nuestra rodilla surgirá un problema más serio)

La Rehabilitación

Cuando ceda la fase aguda de la condromalacia -la fase más dolorosa-, puedes empezar a realizar estos sencillos ejercicios. La finalidad es fortalecer el cuadriceps, concretamente el vasto interno, que es el encargado de los últimos 30° de extensión de la rodilla. Éste movimiento es vital para la rótula, ya que la centra, la sube, en definitiva, la coloca en su sitio y disminuye la presión entre fémur y rótula.

En caso de actividad deportiva: disminuir durante un tiempo la intensidad del ejercicio, manteniendo la musculatura fuerte y flexible (cuadriceps e isquiotibiales sobre todo).

Tonificación

En Sala de musculación. Fortalecimiento de tren superior y faja abdominal (lumbares y abdominales) siguiendo métodos y sistemas utilizados por resto de población. Entrenamiento normalizado. En el caso del tren inferior:

A. Máquina de cuadriceps. CUIDADO: No se empieza el ejercicio “desde abajo”, como lo hacen los demás usuarios del gimnasio. Se colocará la máquina para que el ejercicio empiece casi en la máxima extensión de rodilla. En ese momento: Contracción isométrica durante 15 segundos. 3 series por sesión. 1 minuto de recuperación entre series. Peso en progresión quincenal. Frecuencia semanal: 3 días/semana.

. Contracción isométrica de cuadriceps: El ejercicio comienza casi en la completa extensión

Sentados sobre un aparato de extensión de piernas con ambos muslos en contacto con el asiento. Colocad la parte inferior de la tibia contra los rodillos. Habrá desplazamiento de 10º hasta la completa extensión. Al final de la misma, se rotará la rodilla hacia adentro para activar el vasto interno. 3 x12 repeticiones. 1 minuto de descanso entre series. Incremento de peso en progresión quincenal. Frecuencia semanal: 3 días/semana. Para conseguir un desarrollo equilibrado, mantened los dedos de los pies apuntando al frente.

Cuanto más inclinado esté el respaldo, mayor será la retroversión de la pelvis. El recto anterior que es la porción mediana biarticular del cuadriceps, se estirará haciendo que su trabajo sea más intenso durante el movimiento de extensión de las piernas. Este ejercicio está recomendado para los principiantes con el objetivo de adquirir fuerza suficiente para pasar a movimientos más técnicos.

Como los muslos no se mueven en este ejercicio se produce una gran presión en las rodillas, para minimizarlo, no permitáis que las tibias se muevan bajo los muslos (nunca reducir el ángulo de 90 grados en la posición final y si lo que se pretende es realizar un ejercicio isométrico para rehabilitar la rodilla, mejor será bajar 1/3 del recorrido desde la extensión).

No utilizar pesos excesivos; impiden la contracción máxima y producen demasiado estrés sobre la articulación rotuliana.

Si este ejercicio os impone estrés excesivo sobre las rodillas probad con una variante: Con un cable de polea baja unida a un tobillo, poneos de pie con el muslo formando un ángulo aproximado de 45 grados. Mantened la pierna en esta posición y extended la rodilla contra la resistencia.

Experimenta con las tres posiciones de los pies usando menos peso del que utilizarías regularmente. Si tienes una zona débil puedes concentrarte en ellas. Por ejemplo, si te falla la zona de por encima de la rodilla, haz las series apuntando con los pies hacia fuera.

Contracción isométrica de isquiotibiales. El ejercicio comienza casi en la completa extensión

B. Máquina de isquiotibiales. Realizar una flexión de rodilla de sólo 5º y contraer de forma isométrica. 3 x12 repeticiones. 1 minuto de descanso entre series. Incremento de peso en progresión quincenal. Frecuencia semanal: 3 días/semana. Cuando se vaya encontrando bien, ganará 10º en la flexión.
En esta otra máquina de isquiotibiales, el ejercicio se efectúa de la siguiente manera:

Sentado en la máquina, piernas extendidas, tobillos colocados sobre los cojines, muslos fijos, manos en los agarres, inspirar y efectuar una flexión de las rodillas. Espirar al final del movimiento.

Este ejercicio solicita el conjunto de los isquiotibiales y en profundidad el músculo poplíteo, en menor medida, los gemelos.

Variante: efectuando el ejercicio con los pies en flexión dorsal, se traslada parte del trabajo a los músculos gemelos. Efectuando el ejercicio con los pies en extensión, el esfuerzo se localizará principalmente sobre los músculos isquiotibiales.

Rodilleras: Es común que los deportistas con condromalacia utilicen un protector en la rodilla para la rótula (una especie de rodillera de neopreno con un orificio en el centro para descansar la rótula). Este tipo de protector es muy útil para andar, y también para entrenar la fuerza dentro del gimnasio. Por tanto, parece que el uso de estos protectores coloca la rótula en su sitio al mismo tiempo que se trabajan todo el resto de grupos musculares de su área.

En piscina Realizar largos en estilo crol y espaldas con pull entre las piernas. De esa manera no habrá flexión de rodillas, estará trabajando la musculatura de forma isométrica y conseguirá el objetivo prioritario de mejorar su resistencia y calidad cardiopulmonar. Empezará con series de 25 metros, alternando los dos estilos antes mencionados, para ir pasando progresivamente a series más largas y mayor volumen de metros en cada entreno. En caso de contar con pulsómetro acuático, la intensidad del ejercicio no deberá superar nunca el 85% de la Frecuencia cardiaca máxima.

Flexibilidad

Ejercicios de flexibilidad de todos los músculos implicados en cada sesión de entrenamiento. Tanto cuando el entreno se realice en sala de musculación como en piscina. Si bien tendrán vital importancia los localizados en músculo femoral, isquiotibiales y cuadriceps; no habrá que olvidar los del tríceps sural, adductores, cuadrado lumbar y resto del cuerpo.

Es importante no olvidar que una descompensación entre flexibilidad de un agonista y su antagonista nos puede provocar asimetría de la espalda y consecuentemente desalineación de la rótula.

Los ejercicios de estiramiento los realizaremos al final de la sesión. Sin rebotes y manteniendo la postura de 10 a 20 segundos. Si nos ayudan a estirar: mejor. Notaremos mejorías en menor tiempo.

Círculos de una pierna Con este sencillo ejercicio podrás prevenir enfermedades articulares y mantener la zona lumbar libre de tensiones.

Potenciar el cuadriceps, estirar la musculatura posterior y lateral de la pierna y estabilizar la columna son los beneficios que se obtienen de este ejercicio.
Se trata de mover la pierna estirada en círculos hacia dentro y luego hacia fuera manteniendo la espalda apoyada en la colchoneta y estable -sin movimiento- con el control del centro abdominal.
Es bueno empezar con círculos pequeños porque ayuda a controlar que la espalda no se mueva y poco a poco ir aumentando la amplitud del círculo. Los círculos pequeños son más precisos y sencillos de controlar, con los círculos grandes notarás más estiramiento.
Es importante asegurarse de que puedes estirar la pierna recta hacia el techo, formando un angulo de 90º con el cuerpo, antes de hacer este ejercicio. Las personas poco flexibles tendrán que hacerlo con cuidado y modificado.
Multiplicas el beneficio y lo sientes más agradable si al hacer los círculos de piernas añades la sensación de alargamiento, como si quisieras tocar con los dedos el techo o la pared.

Pronóstico

- El tratamiento es no quirúrgico en el 85% de casos, sin embargo el período de recuperación es de 2-6 meses.
- Los problemas generados por la condromalacia rotuliana suele perdurar durante un tiempo prolongado que, en ocasiones nos obliga a indicar al paciente un cambio en sus hábitos deportivos para la no cronificación del proceso.
- Generalmente mejora al modificar la desalineación, también con el tratamiento fisioterápico y con la administración de AINES (antiinflamatorios no esteroideos).
- El tratamiento quirúrgico no es del todo efectivo, cuando persisten otras variantes anatómicas, que cronifiquen la patología.

Prevención

Si queremos prevenir las lesiones de rodilla, entre otros, deberemos cuidar nuestra musculatura. Si entrenamos con desniveles o participamos en carreras donde existan, y sobretodo en montaña y caminos, generamos una contracción excéntrica (sobretodo en las bajadas), mucho más acentuada que en una carrera o entreno llano. Este tipo de contracción necesita la musculatura y la zona músculo-tendinosa del cuadriceps y zona rotuliana. Al correr fortalecemos la musculatura, pero para hacerlo de forma significativa debemos ejercitarla contra una mayor resistencia de forma progresiva.

Para proteger la rodilla en la carrera, es necesaria la fuerza del músculo cuadriceps, [compuesto por tres cabezas dinámicas: vasto interno (o medial), vasto externo (o lateral) y crural (el más profundo, sigue la dirección del recto anterior pero en un plano más profundo) que se insertan en una sola articulación: la rodilla y una cabeza estática: recto anterior músculo bi-articular que interviene en dos articulaciones: la rodilla y la cadera. La terminación de estos cuatro músculos se insertan por un tendón común sobre la zona más alta de la tibia (la tuberosidad tibial), formando el tendón rotuliano, (esto le da el papel de freno al cuadriceps en las bajadas)] y los isquiotibiales y tríceps sural.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Correr con frío
















Correr con frío

Si eres corredor habitual o preparas alguna carrera ni el frío ni el viento debería detener tus entrenamientos. Recuerda que cuando corres y has entrado en calor, tu percepción será unos 10 grados mayor que la temperatura externa, es decir, si el termómetro marca 5º, la percibirás entre 15 y 17º, lo que hará el correr más agradable pero requerirá de ciertas precauciones.

- En invierno, el calentamiento ha de ser más cuidadoso que en temporada veraniega, por motivos evidentes. Como su propio nombre indica, esta parte fundamental de cualquier entrenamiento busca subir la temperatura corporal y preparar al cuerpo para el esfuerzo, y si la temperatura de este es menor, cuesta más subirla. También, los músculos están más agarrotados y acortados. Haz un calentamiento de 8 a 10 minutos bajo techo si la temperatura es inferior a los 5º. De esta manera ya habrás generado calor al salir a correr. Evita que el lugar bajo techo sea demasiado caliente.

- En cuanto a la alimentación, siempre se busca mayor cantidad de calorías para compensar las que se gastan para mantener la homotermia. Realiza una dieta que favorezca la producción de energía calorífica aumentando el consumo de carbohidratos -arroz, pasta o legumbres- y de alimentos con elevado contenido proteico como las carnes y el pescado azul.

- La hidratación es importante pues con el descenso de las temperaturas y el viento, se pierde la sensación de pérdida hídrica. Además, deberá secarse correctamente para evitar resfriados después del esfuerzo, o de sudar.

- El aire frío no es beneficioso para tus bronquios, inspira siempre por la nariz, vía natural de calentamiento del aire, y espira por la boca.

El aire frío y seco hace que las vías respiratorias se estrechen, lo que obstruye parcialmente el paso del aire y dificulta la respiración. Este estrechamiento, denominado broncoconstricción, ocurre en el 20 por ciento de las personas aunque no padezcan asma, motivo por el cual este trastorno a veces se conoce como 'broncoconstricción inducida por el ejercicio', más que como 'asma inducida por el ejercicio'.
A quien le falta el aliento al hacer ejercicio porque no está en forma volverá a respirar con normalidad al cabo de pocos minutos, mientras que a la que padece asma inducido por el ejercicio le costará mucho más recuperar el aliento. Las temperaturas extremas, especialmente las frías, todavía pueden empeorar más las cosas.


- Usa guantes de lana fina. Las manos son la única parte que no entra en calor al correr si no las cubres, ya que la circulación sanguínea se centra en los músculos.

- No te pongas materiales sintéticos como el nylon directamente sobre la piel. Sudarás mucho en ciertas circunstancias y no te aislará del frío. El sudor es el que nos deja calados y se ha suprimido en gran parte gracias a los tejidos transpirables. Con el Gore Tex se ha logrado una cantidad de poros por centímetro cuadrado de tal tamaño que el vapor del sudor se puede filtrar al exterior por evaporación, pero la gota de agua de lluvia, mucho mayor, no puede introducirse.

- El Climalite 2000 que "expulsan" el sudor a una lámina externa respecto a la que está en contacto con la piel, y una vez allí se evapora por el aire ambiental. Las fibras térmicas rellenan las prendas, y su principal virtud es lograr "almacenar" aire entre ellas que, a la postre, es lo que realmente aísla la piel del frío externo

- Si vas a entrenar con temperaturas bajas de verdad, usa mallas adecuadas. La lycra pura vale de poco o de nada. Cuida tus rodillas; a ellas llegan pocos vasos sanguíneos y dependen más de la temperatura exterior.

- Las mediasuelas de poliuretano aíslan bastante mejor del frío del terreno.

- Un chubasquero sólo es recomendable si es transpirable, hace mucho frío o está lloviendo. Es mejor recurrir a prendas con mayor capacidad de evacuar el calor, dispuestas en varias capas.

- A menudo te encontrarás el suelo mojado. Fíjate bien en las zonas con curvas, en las pendientes pronunciadas, escaleras... y cuidado con los resbalones.

- Correr por la noche en asfalto. Tenemos menos horas de sol y tendrás que correr a la luz de las farolas y en asfalto. Dos precauciones: cuida tus rodillas si tienes que pisar suelos más duros (no te pases con el kilometraje) y cuidado con la reducción de visibilidad. Si pasas por alguna vía abierta al tráfico mantente fuera del alcance de los coches y usa materiales reflectantes.

- Cuando hiela, el suelo queda duro, y con las irregularidades propias de la lluvia, es muy fácil torcerse el tobillo, por lo cual habrá que mirar bien donde se pisa.

- Procura empezar en contra del viento y acabar a favor del mismo, protegiéndote la cara para evitar complicaciones neuríticas por la acción del viento frío junto al sudor (neuritis del nervio facial...) Es preferible correr contra el viento en la primera parte de tu sesión, cuando tienes más energía y el viento te afecta más, y dejar el viento en la espalda al final de la sesión.

- Vístete en capas. Prefiere varias prendas no tan gruesas en lugar de una sola pesada. Esto permitirá la ventilación y la disipación del calor al correr; además podrás quitarte lo que te resulte de más al correr.

- Utiliza prendas claras y de preferencia reflectantes. En tiempo de frío oscurece más temprano y la visibilidad decrece a causa del nublado, esto hace que seas menos visible para los automovilistas y lo expones a un accidente.

- Un rompevientos cerrado puede ser causa de elevación de temperatura corporal y deshidratación. No dejes de beber agua. Por extraño que parezca, ha habido deshidratados en tiempo de frío. Un chubasquero de nylon impermeabilizado - o sea, de los de toda la vida - puede dar un buen resultado si se sabe combinar adecuadamente. Si nos colocamos el chubasquero directamente sobre la piel, empezaremos a sudar copiosamente por recalentamiento, e imagínate si empiezas a hacer el mínimo amago de ejercicio físico. Pero el nylon no tiene ninguna capacidad de aislamiento -de hecho, es un excelente transmisor del frío con lo que tendremos serios problemas.

- Protege especialmente tu cabeza y el tronco de tu cuerpo. Son las partes donde se disipa más calor, y las que conviene proteger para evitar el enfriamiento del cuerpo.

- Utiliza vaselina en la cara y las orejas. Esto hará que el aire no “corte” tu piel, y te protegerá del frío. Prefiere guantes de algodón.

- Asegúrate de no correr más allá de lo que tus energías te lo permitan. Si por fatiga te ves en la necesidad de detener tu carrera y tienes que caminar para llegar a un lugar protegido, dejarás de generar calor corporal y podrías caer en “hipotermia”, una condición en la que la temperatura del cuerpo baja demasiado y puede ser de consecuencias.
- Estira todos tus músculos, es preferible que lo hagas en un lugar cerrado, ya que si hace frío el cuerpo baja la temperatura rápidamente y puedes lesionarte, sigue corriendo hasta casi llegar a destino, y cuando entres estira.

- Deja para otro momento tus objetivos de récord personales. Limítate a disfrutar del frío y a mantener tu condición física, que te puede servir mucho para la siguiente temporada de competencias.

Recuerda que correr es salud y algo más..., mejor calidad.

La hipotermia

Mecanismos de defensa frente al frío

Los cambios cuya finalidad es prevenir la pérdida ulterior de calor e incrementar su producción son estos:

Aumentar el tono muscular, lo que da como resultado escalofríos, con un incremento concomitante de hasta cinco veces en la producción de calor. Sin embargo, los escalofríos incrementan también la velocidad de pérdida de calor.

Distribución de la sangre: el flujo sanguíneo tegumentario (de los tejidos) se interrumpe virtualmente durante el estrés por frío al predominar la vasoconstricción. Cuando se desea perder calor se incrementa el flujo sanguíneo hacia las extremidades y tiene lugar un fenómeno de vasodilatación máxima, aumentando un 30% el gasto cardíaco.

Protección voluntaria: Cualquier interrupción en la capacidad del individuo para percibir la adversidad térmica, de transmitir señales sensoriales hacia el sistema nervioso central (SNC), le predispone a hipotermia o a hipertermia.
La hipotermia se produce cuando hay una disminución de la temperatura corporal por debajo de los 35º.

Este problema se presenta cuando el cuerpo comienza a perder más calor del que tiene capacidad para producir y esto provoca que se agote la energía almacenada y empiece a bajar la temperatura del cuerpo.

Cuando la temperatura del cuerpo desciende, las funciones cerebrales se afectan, provocando dificultad para moverse, pensar lo lucidez o darse cuenta del peligro, lo que impide a la persona pedir ayuda.

También aumentan las contracciones musculares produciendo escalofríos y cuando la temperatura desciende de los 32°, se desencadena una vasoconstricción periférica que impide el adecuado flujo sanguíneo a todas las partes del cuerpo.

Los síntomas de la hipotermia son:

- Piel amoratada con manchas pálidas, frías y secas.
- Escalofríos.
- Sueño.
- Insensibilidad en las áreas congeladas.
- Respiración superficial y lenta.
- Disminución progresiva del estado de conciencia.

La hipotermia por inmersión en agua fría es más grave y sus efectos son más rápidos que cuando es por provocada por la exposición al aire y al viento helados, ya que las pérdidas de calor dentro del agua son muchísimo más rápidas y la temperatura más baja.

Cuando una persona ha sufrido hipotermia o congelamiento de alguna parte de su cuerpo, se le debe trasladar lo antes posible al hospital o centro de salud.

Para atender la urgencia:

1. Retírelo de la zona fría, de corrientes de aire y de inmediato quítele la ropa mojada, si la tuviera y abríguela bien.
2. Para calentar el cuerpo, lo ideal es sumergir la parte afectada en agua templada. Si esto no es posible, hay que calentarla con prendas que se tengan a la mano, como cobijas o ropa de lana.
3. Revise pies, manos y nariz, ya que es caso de congelación son las partes más afectadas y cúbralas sin presionar o frotar ya que puede lesionarlo más. Pida a la persona que mueva lenta y constantemente sus dedos y manos o pies, pero no la obligue a caminar si tiene congelados los pies.
4. Impida que la persona se duerma y observe cuidadosamente la respiración.
5. Mantenga su cuerpo junto al suyo o al de otra persona, para acelerar el calentamiento corporal.
6. Déle a beber traguitos de líquidos calientes para ayudarla a restablecer la temperatura.
7. Déle bebidas calientes como chocolate, tés, leche o caldos y evite las bebidas alcohólicas, ya que entre sus efectos, el alcohol provoca vasodilatación y con ellos la pérdida más rápida del calor corporal.
8. Si la persona tiene dolor, déle un analgésico para aliviarlo.

Para prevenir la hipotermia:

- No se exponga al frío sin utilizar ropa calientita, en caso necesario acuda a los albergues establecidos durante esta temporada.
- Cubra bien su boca, nariz y manos al salir a la calle.
- Evite mojarse y si lo hace retire la ropa húmeda de inmediato, no deje que se enfríe más.
- Evite el contacto directo con objetos fríos o congelados.

Las olas de frío aumentan la prevalencia de las ECV

Algunas patologías cardiovasculares empeoran debido a un cambio climatológico drástico. La variación estacional, especialmente en épocas de frío, puede influir en la actividad corporal modificando el tono simpático, la viscosidad sanguínea, la tensión arterial y la frecuencia cardiaca, que tienden a aumentar, incrementando a su vez la demanda de oxígeno del organismo.

Aquellas personas que tienen antecedentes cardiovasculares están más expuestas a sufrir complicaciones. En este sentido, en invierno se eleva la prevalencia de enfermedades cardiovasculares (ECV) como la cardiopatía isquémica, la angina de pecho y el infarto agudo de miocardio. Esto se debe fundamentalmente a que el frío provoca un estrechamiento de las arterias del organismo y puede provocar, a nivel coronario, una disminución de la llegada de sangre al corazón.

Para evitarlo, se recomienda usar ropa adecuada al clima y al nivel de actividad que se vaya a realizar, limitar los esfuerzos físicos realizados al aire libre, en particular al amanecer y al anochecer , usar gorro y botas impermeables de material aislante, evitar salir en días de mucho frío y prescindir del consumo de alcohol y de tabaco.