sábado, 13 de junio de 2009

Tendones estresados


















Un movimiento demasiado exigente o mal realizado puede producir tendinitis, una inflamación de los tendones que suelen sufrir las personas que practican deportes. Es una afección dolorosa que admite diversas terapias, pero a la que, como en el resto de los asuntos médicos, le cabe el consejo “más vale prevenir que curar”.




El tendón es el elemento que prolonga el músculo hasta su inserción en el hueso, para trasmitir la fuerza de contracción del mismo. Sus propiedades mecánicas se deben, principalmente, a las fibras de colágeno que lo forman. Estas fibras de colágeno se disponen en haces que se orientan en la dirección de aplicación de las solicitaciones mecánicas a las que se les somete. Se caracterizan porque soportan muy bien las fuerzas tensoras, pero mal las de cizallamiento y proporcionan poca resistencia a las de compresión.

En estado normal de reposo, el tendón tiene una configuración ondulante, al tensionarse en más del 4% el patrón ondulante desaparece y las fibras de colágeno quedan sujetas a tensión. A una tensión del 4-8% las conexiones transversales que unen las moléculas de colágeno empiezan a romperse mientras que las fibras se deslizan unas sobre otras. A una tensión de 8-10% el tendón empieza a fallar y las fibras más débiles se romperán.

El movimiento es la función primordial del tendón, lo cuál realiza de forma más fácil cuando tiene una longitud breve, como es el caso del tendón del Cuadriceps al ser su brazo de palanca más corto. No resulta así en los tendones de largo recorrido como es el caso del flexor largo del 1º dedo, los flexores largos de los dedos entre muchos otros.

Las células tendinosas (tenocitos) producen colágeno en respuesta al estiramiento, manteniendo así la capacidad de adaptarse a los estímulos mecánicos locales.

En las zonas de gran flexión como en el caso de la zona retromaleolar medial el tendón está enfundado individualmente en una membrana sinovial doble. A pesar de ello este tendón puede quedar atrapado tras algunos movimientos repetidos por su acodamiento retromaleolar fisiológico, recorrido anatómico más complejo que otros. La duplicidad tendinosa puede ser otro factor desencadenante de patología tendinosa.

En las zonas de menor cizallamiento está rodeado por tejido conjuntivo más fino.

En los movimientos de flexión y extensión los tendones se desplazan con facilidad gracias a las bolsas serosas encargadas de crear un espacio entre él y las estructuras vecinas facilitando esta labor.

El tendón en la práctica deportiva está expuesto a soportar grandes tensiones, sobrecargas y fricciones que provocan con facilidad las lesiones inflamatorias, ya sean en forma de tendinitis o de roturas espontáneas en los casos graves, con ausencia completa de la función y con solución de continuidad.
Estos problemas de patología tendinosa se incrementan en las personas dedicadas al deporte profesional, a pesar de las propiedades biomecánicas del tendón:

– Elasticidad
– Plasticidad
– Viscosidad
Propiedades condicionadas por su propia estructura tanto externa como interna, sin olvidarnos de un factor importantísimo como son la vascularización y la inervación.

Irrigación vascular del tendón
El tendón se nutre a través de dos puntos:
– En la unión músculo tendinosa
– En la unión osteotendinosa

Esto justifica una mayor incidencia de patología en aquellos tendones de trayecto largo, sobre todo en aquellos tramos que se encuentran a cierta distancia del músculo y de su unión con el hueso debido a una menor irrigación; cosa que se resuelve en parte por el aporte vascular extra que proporciona la región que atraviesa ese tramo concreto de tendón.
Aún así la irrigación resulta pobre, lo que supone una menor elasticidad y mayor exposición a la lesión ante una gran solicitación biomecánica por la práctica deportiva. Es el caso de la
tendinopatía del tendón de Aquiles, más expuesta a la lesión en su tercio medio por esta situación expuesta, a pesar de contar con un aporte vascular extra por parte de la arteria Tibial posterior. Cuando un tendón sobrepasa los límites de sus propiedades biomecánicas de elasticidad, plasticidad y viscosidad se produce la lesión de forma invariable.

Estiramiento: En un principio el tendón se elonga ante una tensión, por su capacidad elástica hasta un 4%. Si persiste la tracción sufre una deformidad de tipo plástico que, de mantenerse con una tensión entre 3 y 11,5 Kg/mm2 llega a romperse.

Patologías del tendón
Dentro de ellas distinguimos las siguientes:

– Tendinitis: Inflamación del cuerpo del tendón.
– Peritendinitis: Inflamación de la envoltura del tendón.
– Tenosinovitis: Inflamación de la vaina tendinosa.
– Entesopatías: Patologías propias de la inserción ósea del tendón.
– Rotura tendinosa: Solución de continuidad con pérdida de función transitoria.
La tendinitis, como indica su nombre, es una inflamación de los tendones, esa parte del organismo compuesta por cuerdas fibrosas de tejido resistente, que conecta los músculos con los huesos. De esa forma los músculos, al contraerse, producen el movimiento. Sin embargo:

Se ha demostrado ampliamente en los trabajos científicos presentados en los últimos años que el término Tendinitis (itis-inflamación-) es incorrecto ya que no se encontró ningún infiltrado de células inflamatorias en tendones patológicos biopsiados. Por el contrario, se encontró en las biopsias realizadas en Tendones enfermos, tendones con un proceso degenerativo caracterizado por tejido de peor calidad con un infiltrado mucoide, tendolipomatosis, calcificaciones, disrupción de las fibras de colágeno, fibras de colágeno tipo 3 en vez de tipo 1, neovascularización, etc; razón por la cual la Sociedad Mundial de Artroscopía y Medicina del Deporte (ISAKOS) al igual que la Sociedad Americana de Medicina Física y Rehabilitación entre otras, estableció que lo que anteriormente se denominaba Tendinitis debe hoy denominarse Tendinosis o Tendinopatía. Por ello, el uso de antiinflamatorios no está indicado en el tratamiento de las Tendinosis, puesto que no existe un proceso inflamatorio en el Tendón. Asimismo, no es lógico tratar de bloquear la inflamación en estos pacientes ya que el proceso inflamatorio es el mecanismo por el cual todo organismo intenta curar sus heridas. De todas formas y para entendernos, seguiremos usando el término tendinitis.

En cualquier parte del cuerpo, quizá excepto en la cara, puede aparecer la tendinitis. Las diferentes tendinitis difieren según dónde estén localizadas: en la inserción del tendón con el hueso , sobre el tendón (en la vaina que recubre a algunos de ellos) o en la unión del tendón con el músculo. De acuerdo con los textos médicos, ciertos tendones son particularmente propensos a la inflamación, como los de la mano. Por ejemplo, la inflamación del pulgar de la mano hacia afuera se denomina enfermedad de De Quervain (dedo en gatillo). La tendinitis del bíceps, en la parte superior del brazo, también es muy común, y causa dolor cuando se dobla el codo o se gira el antebrazo. Además, son frecuentes las inflamaciones de los tendones de Aquiles o la del tendón que recorre la parte superior del pie.

Cuestión de edad

La mayor parte de las tendinitis se presentan en personas maduras o mayores, dado que con la edad los tendones son más propensos a las lesiones. Esto, pues muchos de los problemas son producto de un desgaste crónico resultante de movimientos repetitivos. Pero esto no quiere decir que los jóvenes estén exentos, ya que aquellos que hacen ejercicios intensos también pueden sufrir inflamaciones. Las tendinitis también se producen por movimientos de mucha exigencia mal realizados. Suele suceder que las personas no hagan nada durante toda la semana y el fin de semana decidan jugar al fútbol. Una mala postura puede provocar un esfuerzo excesivo y su repetición puede devenir en una tendinitis.
Estas lesiones son comunes en deportes que exigen movimientos de reacción o golpes reiterados sobre una zona particular (como algunas posiciones en el fútbol). También, por trabajo excesivo sin el descanso necesario, y cuando se entrena sobre suelos duros que no absorben y amortiguan los movimientos.

Los tendones inflamados causan dolor cuando se mueven o se tocan, y también cuando se mueven las articulaciones cercanas a ellos. Otro síntoma de tendinitis puede ser una hinchazón visible de las vainas de los tendones (tejido que las recubre) por la acumulación de líquido y por la inflamación.
"Ante una tendinitis, siempre hay dolor. Puede no ser constante, pero siempre surge ante un movimiento en particular. Y la musculatura que rodea el tendón inflamado duele porque, cuando no se pueden usar ciertos músculos, se utilizan otros, de manera excesiva.

Diversos tipos
Algunas lesiones particulares producidas por el ejercicio excesivo de un deporte son la tendinitis poplítea, la aquílea, y la del manguito de los rotadores.

El tendón poplíteo evita que, mientras el cuerpo corre, se produzcan torsiones hacia fuera de la mitad inferior de la pierna. Pero la excesiva rotación del pie hacia dentro (pronación), así como correr cuesta abajo, tienden a ejercer demasiada presión sobre este tendón, y pueden desgarrarlo.

Tendinitis Aquilea es la inflamación del tendón de Aquiles. Este es un cordón muy resistente que se extiende desde los músculos de la pantorrilla hasta el talón.
Este tendón se inflama cuando la presión ejercida sobre el mismo es mayor que su resistencia. Correr sobre un terreno inclinado, ya sea cuesta abajo o arriba, fuerza la resistencia del tendón de Aquiles. También lo pone en riesgo usar calzado que tenga una talonera blanda, ya que permite un movimiento excesivo del talón, que en consecuencia tensa de modo desigual el tendón aumentando la posibilidad de desgarro. La suela rígida tampoco es buena para proteger a este tendón con nombre de héroe mitológico ya que no se dobla en la zona que une los dedos al pie, ejerciendo así una mayor tensión sobre el tendón de Aquiles.

La tendinitis del manguito de los rotadores , por su parte, se produce con cierta frecuencia en los hombros de los nadadores, de los tenistas, de los lanzadores de béisbol o del boxeador, por ejemplo, y en todo aquel que haga con cierta regularidad un esfuerzo que requiera que "lance" su brazo enérgicamente forzando la extensión. Este movimiento probablemente provocará en algún momento un desgarro o hinchazón del maguito de los rotadores, que son los músculos y tendones que sostienen la parte superior del brazo sujeta a la articulación del hombro.

Tratamientos combinados

Para tratar estas dolorosas inflamaciones hay distintos métodos, según la zona afectada, y generalmente se combinan varias de ellas para lograr mejores resultados en menor plazo.
Los tratamientos dependen del cuadro que presente el paciente, pero también de cuál es su rutina diaria y cómo se gana la vida. Además, cuanto más tiempo se tarda en abordar una tendinitis más tiempo requerirá el curarla.

De forma casera, la tendinitis se cura con compresas o bolsa de hielo, colocada de quince a veinte minutos, tres veces por día; esto además de una crema antiinflamatoria y reposo. También puede recurrirse a un antiinflamatorio por vía oral (un comprimido cada 12 u 8 horas). También resulta muy conveniente el uso de una banda de compresión (tobillera, codera, etc.).
Según el grado de gravedad de la inflamación, el médico puede dictar reposo e incluso la inmovilización con entablillado o escayola que puede durar de 15 días a 3 meses, y la puede complementar con antiinflamatorios como la aspirina o el ibuprofeno durante 7 a 10 días.

Otra de las prácticas en uso recurre a las magnetos, ultrasonido, onda corta, láser y, según la gravedad, la combinación de todas éstas. También la terapia con multiplex, que es un generador de corrientes eléctricas que estimula el impulso nervioso y genera una acción de bombeo que irriga la zona. La terapia con magnetos lo que hace es envolver la zona y generar una vasodilatación permitiendo que se absorba el líquido del proceso inflamatorio. Como el músculo se nutre por sangre, se busca la vasodilatación para relajar la musculatura y que la vaina recupere su estado normal.

Hoy día con la técnica EPI (Electrólisis Percutánea Intratendinosa) se están solucionando muchos casos de tendinitis como se puede apreciar en esta página

Una tendinitis crónica y persistente, como sucede en la artritis reumatoide, puede tratarse quirúrgicamente para extraer las zonas inflamadas, complementándola con fisioterapia después de la intervención. Con frecuencia, la cirugía está indicada para extraer las acumulaciones de calcio de las zonas de una tendinitis de larga duración.

Pero mejor que curar es prevenir, y en este caso esto significa hacer precalentamiento antes de encarar ejercicios prolongados, elongando al comienzo y al terminar; una buena hidratación antes y durante la ejercitación; una buena elección del equipo - tanto de utilería, como puede ser una raqueta, como de indumentaria, particularmente el calzado- que absorba choques); poner especial atención al realizar los movimientos en la forma correcta y tratar de evitar los pisos duros.