miércoles, 19 de noviembre de 2008

Pubalgia por tendinitis de adductores





















La pubalgia es una molestia muy frecuente entre los futbolistas, corredores de distancia y jugadores de baloncesto, aunque también se observa en practicantes de la equitación.

La lesión es producto de la inflamación de los músculos adductores (ver imagen) del muslo en su inserción con el pubis. Este grupo muscular tiene un punto común de inserciones con músculos de la parte inferior del abdomen, y tienen por función la flexión de la cadera y levantar el muslo, ejercicio que se repite en los deportes arriba mencionados.


Las tendinitis de los adductores, inguinocruralgias y osteopatías de Pubis son una de las causas más frecuentes de dolor inguinal en el deportista, aunque no son las más frecuentes como antes se creía.

Su diagnóstico diferencial es el choque fémoro-acetabular, hoy por hoy reconocido como la causa de dolor en cadera y dolor inguinal más frecuente en el deportista. Es más, muchos casos de choque fémoro-acetabular cursan con retracción-acortamiento de los tendones abductores.

Los músculos adductores y músculos abdominales actúan como las astas de un molino cuyo eje será la sínfisis pubiana. Cualquier desequilibrio (desequilibrio muscular de los músculos antes mencionados, uso repetitivo de balones de fútbol mojados-pesados, cambios bruscos de entrenamiento, entrenamientos incorrectos,…) provocará una alteración de las fuerzas, un efecto de cizalla sobre la sínfisis pubiana y en consecuencia, una patología local que se traducirá en dolor e incapacidad funcional en el paciente.

La frecuencia del uso de los adductores suele provocar fatiga y por lo tanto sufrimiento, así como una predominancia en volumen con respecto a los músculos abdominales, lo que provoca un desequilibrio que constituye la principal causa de dolor en la zona del pubis, a este factor hay que añadir técnicas inadecuadas de pateo y ejercicios de estiramiento insuficientes.

Aparte del dolor en la parte baja del abdomen y en la región inguinal, el deportista reporta dificultad y dolor para los cambios de velocidad y dirección, al pateo potente o largo (cambios de juego), y en acciones comunes como el toser o al levantarse de la cama.


Los tres músculos adductores o aproximadores tiran, desde la cadera, del fémur de una pierna hacia adentro, cruzándola y acercándola a la otra, mientras que los abductores o separadores, alejan o separan el muslo de la línea media.

Si se corre cuesta arriba o subimos escaleras, los adductores trabajan para tirar del muslo cuando la pierna se mueve hacia delante, para conseguir una mayor economía en los movimientos. Por tanto, una excesiva repetición de la zancada forzada puede ocasionar gran sobrecarga de estos músculos

De hecho, suelen manifestar cierto grado de dureza por sobrecarga cuando nuestro apoyo podal o forma de correr no es el correcto. Sucede que, cuando hemos tenido alguna lesión o molestia en la pierna, intentamos pisar o correr variando la forma natural de carrera, de manera consciente o inconsciente. El resultado suele ser contractura de adductores que, si se mantiene varios días, puede conducir a molestias más graves que terminarán limitando nuestra zancada y ello hará que corramos incómodos.

Los adductores son músculos que necesitan ser «escuchados a tiempo». Con mínimas molestias en ellos tomaremos las medidas conservadoras oportunas, desde disminución del tiempo y distancia de nuestros rodajes, en terreno más bien blando, hasta el reposo de varios días si las molestias no ceden.

Por tanto entre LAS CAUSAS que pueden dar lugar a este tipo de patología, tenemos:

Factores intrínsecos.-
Acortamiento de los miembros inferiores
Displasia de cadera
Hiperlordosis lumbar
Espondilolisis
Deficiencias de la pared abdominal y/o el trayecto inguinal.

Factores extrínsecos

Calidad del terreno deportivo (terreno pesado y resbaladizo)
Agotamiento deportivo o sobreentrenamiento
Error en la programación del entrenamiento
Práctica de ciertos movimientos peligrosos

Para cualificar el grado de preparación física del individuo, se contemplan tres clases:

Buen acondicionamiento físico, con trabajo específico de la musculatura abdominal y ejercicios de estiramientos adecuados.
Mal acondicionamiento físico, el individuo entrena con regularidad, sin embargo es un entrenamiento mal dirigido en el que no se contempla la importancia de las cadenas musculares afectas ni se realizan estiramientos adecuados.
Nulo acondicionamiento físico, el individuo no entrena específicamente para la práctica deportiva. Se trata de un sujeto que practica deporte esporádicamente sin una rutina de entrenamiento a lo largo de la competición.

EL DIÁGNOSTICO es principalmente clínico, el corredor refiere el dolor en el pubis en relación con el deporte. A la exploración se desencadena dolor en la región inguinal a la aproximación de la pierna contra resistencia del examinador, el tendón del adductor mediano es doloroso a la palpación, e incluso el anillo inguinal puede presentarse doloroso y dilatado.

Existen otras pruebas diagnosticas que pueden confirmar la existencia de la lesión y orientarnos sobre su estado evolutivo y su tratamiento, no obstante serían secundarias, ya que para nosotros el diagnostico es puramente clínico. -Radiografía de pelvis anteroposterior en bipedestación en apoyo bipodal y unipodal, donde podríamos apreciar la inestabilidad pélvica, Radiografía lateral de pelvis y Radiografías lumbares anteroposterior y lateral, valorando posibles alteraciones estructurales que puedan contribuir a la lesión. Ecografía de la musculatura adductora, Gammagrafía, Resonancia Magnética Nuclear, y de más utilidad desde nuestro punto de vista es:

La Dinamometría Isocinética que nos permitirá evaluar los posibles desequilibrios musculares a nivel pélvico y realizar el trabajo de compensación como tratamiento y prevención de la pubalgia.

DIÁGNOSTICO DIFERENCIAL: Se deben descartar otras afecciones como apendicitis, hernias inguinales, desgarros musculares, osteopatía dinámica del pubis, trastornos renales, artrosis de cadera, o epifisitis isquiática por la similitud sintomatológica.

ESTIRAMIENTOS PARA LOS ADDUCTORES

En las siguientes páginas se pueden ver la diferencia entre abductores, técnicamente conocidos como pelvitrocantéreos, que se sitúan en profundidad en la parte posterior de la pelvis y, por dar un dato más, a menudo se ven involucrados en patologías asociadas con el nervio ciático:

El estiramiento de los adductores, puedes verlos aquí y también con la ayuda de una cuerda . Por último, otro más, esta vez en el suelo

Aparte de los descritos en la página señalada, repetir y/o añadir los siguientes:

1- Este ejercicio se realiza con las nalgas apoyadas en la pared. Se colocan los codos sobre la parte interna de las rodillas y se empujan las piernas hacia el suelo. La espalda siempre tiene que estar recta.
2-En la misma postura inicial que el ejercicio anterior, se cogen los tobillos o pies y se empujan hacia las nalgas. Espirad e inclinaos hacia delante, con la espalda recta, intentando bajar el pecho hacia el suelo.
3- Tumbados boca arriba, con las rodillas flexionadas, mantened los talones y las plantas de los pies juntos mientras se dirigen hacia las nalgas. Espirad y separad las rodillas todo lo que podáis, manteniendo las plantas de los pies en contacto.
4- Con los pies «planos» sobre el suelo, separados unos 30 centímetros, y las puntas de los pies ligeramente giradas hacia afuera, colocad los codos en la parte interna de los muslos, espirad, y empujad las piernas hacia afuera con los codos.
5- Sentados sobre el suelo, con las piernas tan abiertas como podáis, dejad caer un brazo y elevad el otro por encima de la cabeza. Espirad, rotad el tronco y flexionadlo hacia adelante, inclinando su parte superior sobre la pierna correspondiente.
6- Sentados sobre el suelo, con las piernas tan abiertas como podáis, espirad, girad el tronco, y, lentamente, extendedlo sobre una pierna sujetando el pie correspondiente. Concentraos en mantener la zona lumbar y las piernas extendidas, y los talones contra el suelo.

NOTA: En todos estos estiramientos debe mantenerse la posición durante 20 o 30 segundos. Estos ejercicios, realizados antes y después de nuestros entrenamientos, pueden ayudarnos a prevenir problemas en los adductores.

Ojo al estirar estos músculos: El grado de concentración de la sesión de «stretching» debe ser máximo, pues una ligera tensión al sobreestirar puede realimentar todo el cuadro aumentando la gravedad de la lesión. Es muy aconsejable realizar, de forma analítica, la autoelongación sintiendo y localizando («aislando») la zona de ingle que nos ha venido molestando. Es más importante realizar bien los estiramientos un par de veces al día que hacerlos durante mucho tiempo o muchas veces.

EJERCICIOS:

Tumbados boca arriba, llevar lentamente el talón de la pierna lesionada (flexionada la rodilla) hacia el glúteo, haciendo varias paradas que aprovechamos para realizar el estiramiento indoloro y de, al menos, veinte segundos.

Sentados, en «posición de buda», intentar abrir ambas piernas con suavidad ante la ligera resistencia de los codos, luego centrarnos en la pierna afectada repitiendo la misma técnica sin que duela y sin «rebotes».


Cuando se puedan realizar ejercicios isométricos sin dolor se trabajará presionando una pelota o balón (del tamaño del de balonmano) entre las rodillas y entre los pies, manteniendo diez o doce segundos, también sin dolor. Dichos ejercicios se pueden hacer utilizando gomas apretadas a tobillos o a rodillas, para crear cierta resistencia elástica.

La movilización articular de cadera y rodilla, en los arcos indoloros de flexión, extensión, rotaciones externa e interna, separación y aproximación, facilitarán la recuperación de los músculos adductores, integrándolos rápidamente en su cadena cinética adecuada .
Si las anteriores medidas no han sido suficientes, conviene consultar, sin tardar, a un médico deportivo que oriente el diagnóstico y aplique el tratamiento oportuno, que pasará por solucionar la inflamación y el dolor sin olvidar la corrección de las posibles causas de lesión.

El masaje terapéutico de los adductores consiste en un conjunto de complicadas maniobras que nada tienen que ver con los, por desgracia cada vez más habituales, masajes de descarga consistentes en «meter mucho los dedos» (dejando, a veces, marcados «moratones»). Si en alguna zona hay que ser exactos, en la localización manual palpada y en las técnicas de descongestión muscular, es en la ingle.

Las maniobras de decoaptación de ramas púbicas son necesarias si el bloque pélvico es el origen del síndrome de adductores.

La aplicación de vendajes funcionales en ingle exige, igualmente, un exquisito conocimiento no sólo de la localización de los músculos, también es preciso conocer con exactitud el discurrir de los vasos y nervios inguinales.

El uso de antiinflamatorios se reduce a los tres primeros días del cuadro agudo, luego baja mucho su eficacia. Se desaconseja el uso de relajantes musculares, siendo más convenientes los defatigantes musculares de tipo homeopático como «Rendimax»

Las infiltraciones locales de anestésicos y antiinflamatorios esteroideos pueden ser un tratamiento excesivo para lo poco que pueden resolver a largo plazo. Si bien es cierto que a corto plazo reducen los síntomas mejorando el cuadro, los efectos secundarios, a la larga, no son desdeñables.

El éxito o fracaso del tratamiento dependerá en gran medida de dos factores:

El correcto diagnóstico del origen de la patología. La correcta combinación de técnicas según sea pubalgia crónica o aguda.

No obstante, no hay que perder de vista que se trata una enfermedad que a menudo presenta recidiva (del orden del 25% de los casos) debido fundamentalmente a que el deportista no abandona la actividad de riesgo, y a que el grupo muscular afectado se ve comprometido en numerosas situaciones cotidianas, por ejemplo, simplemente por bajarse del coche

Más información: en este enlace