sábado, 31 de mayo de 2008

Bursitis trocantérea y cadera en resorte





















La cadera es una zona especialmente rica en bolsas serosas. La más grande e importante, se localiza entre el glúteo mayor y el tendón del glúteo medio. Esta última bolsa tiene forma de almendra y mide alrededor de 5 cm de longitud por 3 de ancho.
Su función es la de permitir el deslizamiento de la porción anterior del tendón del glúteo mayor y del tensor de la fascia lata, cuando pasan sobre el trocánter mayor, para continuarse con el ligamento iliotibial. Por consiguiente, cualquier proceso inflamatorio de esta bolsa dará como resultado la clínica de una bursitis trocantérea. Aquí, tenemos su imagen.

La bursitis trocantérea está, generalmente, provocada por la fricción constante del músculo tensor de la fascia lata al pasar por encima de la bolsa trocantérea durante los movimientos de flexo-extensión de la cadera. Los traumatismos en la zona, a pesar de que también pueden ocasionar el cuadro, son menos frecuentes. De la misma manera, las alteraciones en la biomecánica de la extremidad inferior (cadera, rodilla o pie) o alteraciones en las estructuras adyacentes de la cadera pueden dar lugar a la inflamación de la bolsa en un porcentaje no desdeñable.

En el ámbito deportivo, se trata de una afección muy frecuente en los porteros de fútbol y en aquellos deportistas que sufren, como consecuencia de su actividad deportiva, un excesivo rozamiento de la región, como ocurre, por ejemplo, en los corredores de maratón.

El dolor de la bursitis trocantérea se localiza lateralmente en la cadera (en rojo) y puede irradiarse incluso hasta la rodilla. El decúbito sobre el lado afecto es doloroso.

Al valorar la rotación interna de la cadera con la rodilla y caderas flexionadas 90 grados, la mayoría de los pacientes con bursitis trocantérea tienen dolor en la cadera lateral. Sin embargo, el hallazgo definitivo en la exploración es la sensibilidad sobre el trocánter mayor.

El paciente debe echarse con el lado de la cadera afecta hacia arriba. Las piernas deben flexionarse unos 45 grados. Mientras se observa la cara del paciente buscando signos de dolor, palpar firmemente sobre el área del trocánter mayor. Si la palpación del trocánter mayor es dolorosa, palpar otras zonas de la cadera y muslo lateral para ver si también son sensibles. Si lo son, esto es, si gran parte del muslo lateral es doloroso, no se puede hacer el diagnóstico de bursitis trocantérea, ahora bien, en el caso de serla, el tratamiento es:

Reposo o disminución de la actividad. Alza en el calzado si hay una diferencia significativa en la longitud de los miembros (si la extremidad del lado afecto es más larga, esto tiende a aplicar una presión adicional sobre el trocánter). Antiinflamatorios.

Por último, conviene descartar otras afecciones de estructuras vecinas que pueden incordiar la citada zona, como es el caso de la compresión del nervio fémoro-cutáneo lateral cuando pasa por detrás del ligamento inguinal, y que puedes ver aquí. Observa en esta imagen la vecindad de estos nervios con la cintilla iliotibial y lo fácil que resulta la confusión.

Se puede ver la bolsa sinovial en azul y aquí la infiltración con corticoides.

La parte más importante en el tratamiento para la bursitis es la quietud de la cadera mientras la bursa se recupera.

Mantener la cadera quieta tanto como sea posible disminuye la inflamación y evita que la bursitis empeore. Siempre que sea posible, evita realizar actividades que empeoren el dolor, como subir escaleras. Cuando el dolor haya disminuido, comienza lentamente con tus movimientos normales.

El hielo constriñe (reduce o estrecha) los vasos sanguíneos, lo cual ayuda a disminuir la inflamación (hinchazón, enrojecimiento y dolor). Pon hielo picado en una bolsa plástica y envuelve dicha bolsa en una toalla. Luego, colócala sobre la cadera y déjala durante 15 o 20 minutos en cada hora y tantas veces como consideres necesario. No duermas sobre la bolsa porque puedes sufrir serias quemaduras.

Medicamentos: puedes tomar Traumel para aliviar tu dolor. Estas medicinas son fáciles de conseguir porque son de venta libre (sin receta médica).

La infiltración de glucocorticoides ha sido el tratamiento de elección de las bursitis trocantéreas. De forma general, podemos decir que no deben infiltrarse más de 4 veces al año a los pacientes con mejoría parcial. A los pacientes que no mejoran ni siquiera después de una segunda infiltración, no se les administrará una tercera. Estos casos son los que tendrían que estudiarse con pruebas complementarias a fin de resolver el problema de base. Si aún así, la persistencia de la sintomatología invalida al paciente, tendríamos que plantearnos el tratamiento quirúrgico.

OJO: Como estas medicinas alivian el dolor y disminuyen la inflamación, puedes creer que la cadera ha sanado y que puedes volver a practicar ejercicios fuertes. Es muy importante no ejercitarse hasta que tu médico lo haya autorizado. Puedes empeorar tu bursitis si comienzas a ejercitarte antes de tiempo.

Es útil la fisioterapia. El fisio te someterá a unos tratamientos para que tu bursitis mejore con más rapidez. Los ejercicios para estirar los músculos de tu cadera comenzarán después que tu bursitis, haya mejorado.

Se pueden utilizar ultrasonidos para aumentar el flujo de sangre hacia el área afectada. Esto ayuda a que tu bursitis mejore con más rapidez.

Se pueden utilizar los masajes para estirar el tejido y darle calor a la lesión, lo cual, aumenta la circulación de la sangre. Esto ayuda a que tu cadera se cure más rápido y mejor.

Cuando los médicos lo autoricen, puedes aumentar gradualmente el peso que recargas sobre tu cadera. Te dirán también, que a medida que aumentes el uso de la cadera, debes estar segura de no sentir ningún dolor.

Debido a la bursitis, te ordenarán que evites dormir sobre el costado afectado por dicha bursitis. Puedes dormir más cómodamente si lo haces sobre tu espalda. O, duermas sobre el lado no afectado por la bursitis y colócate almohadas en medio de las piernas.

A continuación, mencionaremos algunas cosas que puedes hacer para evitar que la bursitis reaparezca.

Comienza a ejercitarte cuando tu médico lo autorice. Si sientes dolor, no corras. Antes de comenzar, haz siempre los ejercicios de estiramiento. Estos ejercicios sirven para aflojar tus músculos y tendones. Pero, no estires tus músculos y tendones en exceso porque puede ocasiona el regreso de la bursitis.
Descansa en el intermedio de tus programas de ejercicios.
Después de realizar tus ejercicios regulares, realiza ejercicios de enfriamiento.
Consulta a tu médico si el dolor y la hinchazón han aumentado. Si presentas nuevos síntomas que no tienen ninguna explicación o si tuvieras fiebre.




Cadera en resorte (Snapping Hip Syndrome)

Es la sensación de chasquido que aparece en la cadera en situaciones como al caminar, levantarse de una silla o al girar la cadera. A veces ese chasquido se puede oír.
La mayoría de las veces (en un 70%) no hay dolor y no produce alteraciones en la marcha, aunque la sensación puede ser molesta. Es frecuente en atletas.

Aparece con más frecuencia entre deportistas, sobre todo supinadores asociado al síndrome de la cintilla iliotibial en la rodilla, aunque puede aparecer también sin practicar deporte. Es más frecuente en mujeres, posiblemente por una mayor anchura de la pelvis ósea. En ellas es, con frecuencia constitucional y asintomático, no limitando la activided deportiva.

¿Cómo y porqué se produce?
La sensación de resalte se produce por el roce de un tendón, de un músculo o de un ligamento sobre el saliente de una estructura ósea. En la cadera la causa más frecuente es el roce de la cinta iliotibial o tendón de la fascia lata sobre el trocánter mayor (parte superior y externa del fémur). Cuando la cadera esta flexionada esa cinta se encuentra por delante del trocánter mayor y al extender la cadera el tendón pasa o salta sobre el trocánter colocándose posterior a éste, produciendo el resalte. En ocasiones este roce repetitivo puede conducir a una bursitis, es decir, la inflamación de una estructura anatómica situada en este punto junto al hueso, que es una pequeña bolsa llena de liquido (bursa) que permite que el tendón y el músculo deslicen suavemente sobre el trocánter mayor.

El diagnostico se basa en los signos y síntomas que el paciente refiere, siendo importante conocer las actividades y movimientos con las que aparece el resalte. Durante la exploración física el médico intentara reproducir el chasquido a través de determinadas maniobras con el fin de inducir el roce entre el tendón y el saliente óseo.

La radiografía es, en la mayoría de los casos, normal y solo se solicitan, junto con otras pruebas diagnósticas, cuando se sospecha o se quiere descartar una causa intraarticular.
El médico deberá distinguir otras causas menos frecuentes de sensación de resalte a nivel de la cadera: resaltes de otros tendones o músculos, un cuerpo libre (óseo o cartilaginoso) en la articulación, una erosión en el cartílago (osteocondritis disecante). En estos últimos casos el paciente suele tener dolor además del resalte.

El tratamiento dependerá del grado de molestias que produce. Cuando la cadera en resorte es indolora, no es necesario tratarla.
Si produce molestias o la sensación es desagradable el paciente mejorada al reducir las actividades físicas o modificar las actividades deportivas, adecuando el nivel de ejercicios para evitar movimientos repetitivos de la cadera. Por ejemplo: reducir el tiempo de montar en bicicleta; nadar solo con los brazos.

Cuando la cadera en resorte produce una bursitis trocantérea, la aplicación de frío, los antiinflamatorios no esteroideos (como el ibuprofeno) o incluso en algunos casos la inyección de corticoides y analgésico en la bursa suelen reducir la inflamación y el dolor.En los casos muy raros que no responden a los tratamientos descritos puede estar recomendado el tratamiento quirúrgico. El tipo de intervención dependerá de la causa de la cadera en resorte, pero en general se practicará un procedimiento quirúrgico directamente sobre el tendón afecto.

Para la rehabilitación, hacer ejercicios suprimiendo la flexión en el ejercicio de la banda Ilio-tibial, sobre todo en corredores con problemas de columna.



 
 
 

¿Está seguro que el dolor de cadera se origina en su cadera?

Muchas de las personas que sufren de artrosis de cadera o que fueron sometidos a cirugía, sufren de dolores de cintura y del nervio ciático.

Las causas más comunes de estos dolores son la mala marcha que sufre todo enfermo artrósico de cadera que lo obliga a caminar con una inconfundible cojera y las posturas antidolorosas que adoptan y que indudablemente repercuten en su cintura.

Cuando se es portador de una artrosis en la cadera, todo el miembro inferior se acorta, el paciente dice que siente una pierna más corta que la otra; esto se debe al desgaste del cartílago de la cabeza del fémur y que lógicamente los milímetros que se gastaron de arriba van a faltar abajo y que se siente en cada paso que se da, a su vez el dolor produce retracción de los músculos que rodean la cadera y la columna lumbar, y que si bien no se acorta el hueso, si lo hace toda la musculatura por dolor, dando un efecto similar.

En cada caso, la mala marcha produce un bamboleo del cuerpo al caminar, un efecto pendular que da inestabilidad a la pelvis y como ésta es la base de nuestra columna, es el verdadero apoyo de la espina vertebral, allí, en la unión entre las últimas vértebras lumbares y el hueso sacro, se produce el conflicto; los discos se desplazan y la artrosis hace de las suyas, la misma artrosis y los mismos picos de loro que ese paciente tiene en su cadera, también lo tendrá en su columna y en otras partes de su osamenta y que en la mayoría de los casos, esto se traduce en dolor.

La cadera da dolores en la ingle y un poco en la zona glútea, impide los movimientos para ponerse un pantalón, las medias o los zapatos, a la persona le cuesta cortarse las uñas de los pies, entrar a una bañera, a un automóvil o dar los primeros pasos después de estar sentado durante cierto tiempo, en cambio, el dolor provocado por la columna lumbar produce compresiones de los nervios ciático y crural, estos dos nervios dan dolores que van desde la zona glútea, en un punto que coincide con los provocados por las lesiones de cadera, hasta el pie, recorre todo el sector posterior del muslo, la rodilla y la pierna, los dolores suelen ser muy importantes y se dan en cualquier ocasión, sentado, parado o acostado, en cambio la cadera duele fundamentalmente al caminar, en esta gente cada paso es un sufrimiento, un esfuerzo y un desgaste de la articulación, pero con la cadera al menos se puede encontrar posturas que den un poco de alivio, en cambio con los nervios radiculares muchas veces no hay ninguna posición ni lugar donde ponerse para evitar el dolor.

Como puede ver, hay muchas diferencias entre los dolores de la cadera y los de la columna vertebral y que en muchas ocasiones confunden al paciente y porque no también al médico, sepa entonces reconocer los síntomas y oriente al profesional correctamente para apuntar a un tratamiento ideal y certero.

Por supuesto, estas dos patologías suelen necesitar en algún momento, una solución quirúrgica; pero hasta que ese momento llegue el paciente no tiene porqué sufrir, se puede evitar la cojera que es tan incómoda y que da motivo a todo el mundo a que pregunte: que te pasa?, algo que más que una pregunta es una tortura; también los dolores tienen alivio o solución con tratamientos físicos o medicamentosos y por último el desgaste se puede controlar y retrasar con remedios específicos. En muchas ocasiones con todas estas artillerías se puede vivir con mejor calidad de vida y hasta se puede evitar muchas cirugías que si bien no es la muerte de nadie a ningún enfermo le agrada la idea de entrar a un quirófano.

En definitiva, se deberá ocupar de sus articulaciones ya que estas son un bien no renovable, atacar a la enfermedad apenas dan los primeros síntomas, es lo más sensato que el paciente deberá hacer.

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